jueves, 29 de mayo de 2008

Pasan...



¿Quién no ha mirado alguna vez una mosca mientras su mente la envidia?

Pasan las horas... Pasan.

Y quizás la vida quede instalada en algún rincón del cuadro.

Pasan y dejan olor.

Las horas huelen como ácidas. Dejan regusto de almendra y todo puede medirse por el tiempo que tarde en desaparecer la aspereza del paladar.

Esta noche buscaré algún grillo que me cante lo que la luna me niega. Un trovador desubicado en este mayo que parece otoño.

Pasan las horas... Pasan...

CLIMA

Ayer abrí este blog. Hoy encuentro un correo en mi buzón donde se me ofrece colaborar en otro blog de Brasil. Sólo un día y mis palabras cruzan el agua que nos separa, la tierra de otro lugar que ni siquiera he visitado.

¿Cómo se puede llegar en tan poco tiempo a tantos lugares? Se pregunta mi mente a pesar de saber algo sobre Internet. Igualmente se pregunta este pequeño cerebro que me domina… ¿Cómo es posible no llegar a quién amas pero puedes llegar a Brasil?

La vida de las cosas. De los objetos. De lo que está inerte pero se ve. El amor no se ve. Uno no puede darle forma. Se tiene o no se tiene. Te despedaza o te nutre. Y lo malo de nutrirte es lo huérfana que quedas cuando llega el despedace.

Malos tiempos… como decía la canción… Malos tiempos…

Miro el cielo y quiere estrellarse. Quiero decir, dejarse caer sobre las vidas que nada saben y que caminan como si lo supieran todo. El cielo se llueve a sí mismo. Se concentra en pequeños pensamientos cristalizados. Y cuando ya no puede más, cae. Ahora parece que comienza el llanto.

¿Por qué razón sentiré que llora por mí? ¿Qué tendrá el clima para que se sienta esta simbiosis? Seré nube o rayo o gota.

La mañana gris me pertenece. Así mi alma. Gris. Han llegado las ausencias. No sé dónde ponerlas ni qué decirles para que se vayan. Lo que realmente necesito es una caja llena de presencias. Una habitación. Un campo lleno. Y mi cama. Mi cama llena de presencia tuya. La que ya no quieres dar. La que te llevas desahuciando la casa que soy. Sin aviso. O con todos los avisos pero yo ciega.

Quizás el cielo quiera estrellarse en plano metafórico. Ser límpido. Ser noche. Tener luces palpitantes. Darnos en qué pensar. Decirnos constelaciones. Pero hoy no puede. Su estrellarse será opaco y vendrá frío. Puede que otro día la luz. Hoy no.

Llegué a ti.
Vengo de.
Fuiste.

Madame Guignol
29/05/08