miércoles, 24 de diciembre de 2008

Mi regalo de Navidad

Hay compras... y compras...



¡Ay qué angustia tengo…! Se me echa el tiempo encima.

Tengo hasta marzo. Justo hasta el 19 de marzo para presentarme a una especie de Licitación donde lo que me llevaré a casa será un Transbordador Aéreo.

No es problema el papeleo que requiere tal solicitud. No, no es eso lo que me preocupa. Lo que de verdad me angustia es si ofertar para el Transbordador llamado Endeavour, para el Atlantis o quizás para el más conocido de todos, el Discovery.

Y es que no consigo aclararme sobre todo porque cuando he llamado esta mañana a la NASA para hacer las preguntas de rigor, un chico, muy americano por cierto, en un inglés “carrasperoso”, me ha comentado que aún les quedan a los tres transbordadores unos ocho viajes más. Claro, esto lo cambia todo. Porque entre ir y venir puede que al final el que yo quiera quedarme haya sufrido desperfectos y ya no me guste tanto.

Tengo también dudas sobre si quedarme o no con un motor “criogénico” que para algo servirá, digo yo... ¿no? Y ya que me pongo a comprar, no voy a preparar tanta documentación y tanto lío sólo para un trasbordador de 37 metros de largo por 23 de envergadura. Quien dice 42 millones de dólares por una navecita, dice algo más y se hace con un motorcito de esos que lo mismo se puede usar para hacer palomitas o quién sabe si para hacerme la cera…

Aunque estén pensando que es muy caro y que en momentos de crisis uno no debe gastarse estas sumas en cosas superfluas, les diré que están de oferta. Si no, cómo iba yo a planteármelo siquiera. Cada nave está valorada en mil millones de dólares… como verán la rebaja es cuantiosa y resistirse es complicado.

Ya veré dónde lo pongo. En mi salón no quedaría mal, arriba de la estantería, o justo al lado de la repisa de las plantas… quiero decir el motor… porque la nave... bueno... con la nave tengo otros proyectos.

Tengo un amigo a quien me gustaría ir a recoger montada en mi transbordador. Aparecer de repente, con mi nave recién ilustrada, convertida en biblioteca, teatro y un lugar donde la fantasía se pueda desarrollar sin límites. Abrir la puerta, bajar las escaleras con todo el glamour, ofrecerle mi mano y mirar su cara atónita.

Ah… por cierto… en mi transbordador irá dibujado “koky” comiendo uvas con queso y es probable que sea mi nave para entonces una especie de flautista de Hamelin. ¿Qué ratoncita se resistirá a venirse detrás de koky?

Tengo un problema en el que quizás ustedes puedan ayudarme, por eso les escribo. Necesito ser americana para poder optar a tener una nave. Y claro… he pensado en el soborno. Pagar a un americano para que presente en mi lugar la oferta. Sé que estas cosas se hacen y en mi caso es por una buena causa. Tardará mucho en que la NASA vuelva a ofertar naves así como así…

Si están pensando que mi nave puede estar contaminada de sustancias tóxicas o de polvo cósmico… y que pudiera ser perjudicial para la salud o dar malas vibraciones… os puedo asegurar que no es así. El chico americano de voz quebrada, me dijo en inglés clarito, clarito, que me la entregarían limpia de sustancias nocivas y que me la tendrían guardada en el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral en Florida hasta que yo buenamente pueda ir a por ella.

En fin, espero que me ayuden en esta cuestión antes de que se me eche el tiempo encima. No puedo perder esta oportunidad. Desde pequeña quise ir al espacio y como mi padre es un manitas, no pierdo la esperanza que aprentando un tornillo aquí, una tuerca allá y algún que otro remache… mi nave se eleve al espacio exterior y consiga comprender un poco de ese funcionamiento del Universo viéndolo “in situ” y tomando notas.

Parece que para el 2014 comenzaremos a colonizar la luna y es probable que también comencemos por ir y venir a Marte para tantear el terreno de las casas adosadas.

Tener un transbordador para entonces, será fantástico y si ustedes me ayudan ahora, prometo dejarlos viajar gratis de vez en cuando.

¿Cómo lo ven?

jueves, 18 de diciembre de 2008

pec - a - 2



me diste siete besos
o mordiscos

en esta mañana
la niebla me malgasta
y circulo inadvertida

anidan contornos
de lo que no pasó
en la costilla izquierda

por mi seno va tu boca
de esa forma suave
que no fue contigo

se sube el color
de cada beso olvidado
y reclaman osadía
para seguir besando
lejos de las fronteras

los veo medio torpes
mientras me borro
del espejo de tu mano

hacia la contradicción
dirigen la plegaria

a la derecha
el norte
confeccionado con huecos del silencio

a la izquierda
- además de mi costilla -
el sur
donde tejo membranas para mimos

ahora sé
que soy capaz de volarme
la tapa de los sesos
y también
abrir mi sexo en canal
para el amor
hecho de pájaros azules

miércoles, 17 de diciembre de 2008

CON-o-SIN-RED


¡Se hacen equilibrios!

Con los pensamientos, las razones y todos los objetos que puedan imaginar. Pongan una idea sobre la manivela, depositen confianza por la ranura y denme un tiempo para girarla. En un “plis plas” la idea será equilibrista y vosotros unos auténticos tramoyistas de la vida.

¡Se puede incluso hacer saltar por el aire alguna que otra pena! Y para esta ocasión quietaremos la red. La pena sabe cómo sobrevivir al vacío.

Y si se deciden por traer las esperanzas, que giran por sí solas, puedo ayudarles a que se acostumbren a caminar por el alambre sin perder pie. ¡Cosa nunca vista…!

¡Se hacen equilibrios y cabriolas!

Si usted tiene cierta expectativa no tiene más que traerla a mi caja cirquense y en menos de dos parpadeos se la puedo hacer desaparecer de tan rápido como la haré girar. Tendrá la sensación, primero de que se multiplica y luego de que es sólo una nebulosa. Se la puedo dejar en el estado que más le convenga.

¡Se hacen otoños con los veranos en sólo dos vueltas y media!

Si me depositan el calor arriba y pagan con un poco de nostalgia, en un cuarto de giro comenzarán a caer las hojas.

O también puedo conseguirles primaveras con un invierno maltrecho. Para ello sólo tendrá que traer un saquito de desamor y un recuerdo bello. Esta caja sabe cómo hilar hasta tejer las margaritas y usted se irá contento y oliendo a flores recién nacidas.

Lo que no garantizamos es la duración de los efectos. Eso depende en su totalidad de otra cosa que no puedo hacer girar en mi utensilio. Está en manos del miedo. A más menos miedo, más estabilidad de la ilusión.

Y temo decepcionarles, pero la única vez que quise hacer malabares con el miedo, la caja comenzó a descomponerse y chirriar sin conseguir cambiarle su esencia.

No puedo arriesgarme, entiéndanlo. Esta delicatessen es mi sustento. Así es como me gano la vida. Pero se hacen equilibrios con todo lo demás que se os ocurra.

Incluso con la falta de apetito. Si usted me trae su desgana, se irá hambriento de todo cuanto exista. Una desgana, nada más se posa sobre esta maravilla, comienza a coger color y parece un panecillo recién horneado. ¡Cuidado con esto!, porque una vez despertado el apetito es complicado pararlo por un tiempo largo

¿Ven a ese hombre con pinta de payaso apoyado en una mano?
Sólo existe porque lo nombro.
En cuanto pare el eje, pasará a ser un trocito de recuerdo parecido a una nube. Soplar y listo. La caja quedará preparada para ustedes.

¡Vengan! ¡Se hacen equilibrios desde este mismo instante!
Equilibrios y otras cosas por el estilo.

martes, 16 de diciembre de 2008

MOCOS, S.A.



Vi tu cara blanca
antes de comprender
que hay termómetros
flagrantes

uno en mi coche
otro
en el tótem de la acera

dos medidas de tiempo
dos temperaturas
y luego la de tu rostro
que marcaba cero grados

me vendías el hielo
con forma de paquete
a tan bajo precio
como las ofertas de conciencia

más allá de tu espalda
escuché
estómagos sin caminos
y soledades como dientes

no quise el género
para no robarte peripecias
en tu fluir hacia el desayuno
y me pediste la palabra
a cambio de mi reembolso

“¿Podría usted hablar conmigo un día?”

comprendí tu Hambre de voz
en el reflejo de mi angustia
y me dio pánico ese instante
porque la lucidez se me queda a vivir
demasiado a menudo

tuve familia en las afueras
gente morena en países blancos
o verdes
inmigrantes con retorno
y genes que pretendo no olvidar

Dije “Sí, otro día…”

detrás
vino el blanco de tu boca
para apaciguarme
como si yo fuese negra india o transparente

somos provechosos
que instalamos nuestras casas
en parapetos que creemos universo
y nos dedicamos al olvido
con el mismo afán
con que restamos la ternura
a todo lo que nos compra

Eres negro, sí.
Pero no menos que mi sangre
ni la rabia
o mi solicitud de voces a otros seres
en días donde el hielo
también a mí
se me aloja en las manos

Hablar hasta el contagio
que la ternura erupcione
llenándonos la lengua
con pequeños trozos para dar

Parecemos floreros

Debajo
el agua comienza
su
d
e
s
c
o
m
p
o
s
i
c
i
ó
n

viernes, 5 de diciembre de 2008

Desenton-ando

Foto: Roberto Martínez
Porque quise a las vías
sin saber de su hierro
ni de dádivas-árbol
detallando negativos
que troquelan
el
sí – no – si – no

Por esa razón abstracta
que anidó hace ya
en el universo consciente
contrastes y raíles
confines de los brazos
anhelando el llegar
antes de haber partido

Porque sólo cables
me unen al espacio
de un andén que sale de mi ojo
Y quiere sorprender
Y entiende
Y sopesa
Y disipa
todo lo que parece
y se prolonga en las aceras

Amar en gris
de arcoiris andamos machacados
y sin alcance o posibilidad de retenerlos

Deseo gris
y tu cuerpo negro
o blanco sobre el mío
que llueve carbón
como si mi núcleo
fuera
transitando
ahora sí
ahora no
y desde hoy
se supiera satélite

Ser
Loco-motora
o
Loco – motor
que al mínimo abandono
ruuuuuuuja
y te llame
a meterte dentro del tumulto

Porque quiero
un sol bajito
como de cuerpo de niño
que nos quite lo metálico
o esa mala tristeza
que impide poner puertas
a-las despedidas

Impregna tu nostalgia
el derrumbe de la luz
y decido las afueras
allí, junto al vagón
que perdió la mirada
en su última ciudad

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Certezas

Deseaba ser bailarina. Mi madre me compró zapatillas y tutú.

Pero ¿qué tipo de bailarina serás, hija? – dijo ella algo inquieta.
De las que siempre tienen casa – contesté sin conflicto.

Una vez al día, giro en ella. No quiero defraudar a mi mamá.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Lo inevitable

Mujer Pájaro
Joel-Peter Witkin


Ayer dejé que los pájaros se alimentaran de mis flores. Los miraba y no pude ni quise espantarlos. Hoy es evidente el deterioro de las plantas pero no me siento culpable. En aquella osadía de los gorriones había parte de mí. Esa parte que entra sin llamar en la vida. ¿Y cómo no disfrutar de una flor amarilla en pleno invierno? Parece casi una provocación florecer a tan pocos grados. Comprendo que las aves no puedan resistirse. Y siento que mis margaritas no hayan comprendido aún que no se debe florecer en este entorno gris sin estar arriesgándose a ser devorada. No, no moví un dedo. Ni siquiera respiré para no espantarlos. Me deleité con sus mordiscos con cierta satisfacción caníbal. A ratos era la flor, a ratos el pájaro. Y llegaron más al festín. Tantos que parecían convocados a la fiesta por alguna llamada externa. No hubo flores para todos. Algunos se limitaron a picotear el musgo de las grietas de la terraza. Y eso debió parecerles poca cosa comparado con unas hojas tiernas de margaritas. Así que volaron. Y yo con ellos. No sé si con el estómago lleno, pero sí en paz con mi naturaleza. Alguien debió surtirme de alas hace tiempo. Es imposible para mí ver un pájaro y no tener la tentación de irme con ellos.