viernes, 30 de enero de 2009

Adelanto de "don papeles"

Bueno... amigos...

Con todos vosotros... unas imágenes y el comienzo del cuento (para abrir boca) de ...

don papeles

"Frente a la casa de mis abuelos había siempre un hombre sentado en una silla. Un hombre mayor que movía las manos de una forma muy rápida."


Este es un cuento que ya rondaba por mi mente hace años y que mira por dónde... ahora ha surgido la oportunidad de darle vida.
Es proyecto conjunto entre Paula Elissamburu (http://elissambura.blogspot.com/) y yo. Gracias Paula por hacer realidad mi sueño. Y gracias a la editorial, que lo hará posible bajo una colección que llevará por título "La torre de los sueños". Ya veis.... muy apropiado, ¿no?
Paula, que es una "ARTISTA" tiene la capacidad de ver dentro de mi cabeza y claro, tengo que admitir que me hizo llorar de felicidad cuando vi mi cuento ilustrado.
El cuento estará en las librerías en Primavera y se harán varias presentaciones de las que os iré avisando. Espero contar con muchos niños y mayores que aún se sienten así. Os prometo que no es un cuento sólo para niños.

Y casi seguro... estas presentaciones se hagan en forma de Cuentacuentos, ya que esta Madame Guignol, está en plena transformación para ello.
No hay nada que alimente más que la fantasía.
Os espero con mucha hambre de ella porque yo por mi parte, llevaré todos los sacos que pueda encontrar para repartiros este alimento.
Eso.. y ternura... claro.
Ya saben los que me conocen... que sin dosis altas de ella, yo no sé vivir.
Un abrazo fuerte a los amigos y dos para los que aún no lo son... porque así, una vez se acerquen, querrán quizás, quedarse un ratito más por aquí cerca.


Const-(h)elarse

Leicia Gotlibowski

Míranos

Habíamos matado
y ya cadáveres
cogimos un ala cada uno

No sospechamos que la sombra
fue muerta de mentira
y quedó en la noche maquinando

Desfilaron los cafés
caricias de hollín y amantes que no

Tu cocina
Mis espectros

En medio humedecimos
cada cuál con su muñón
proyectos nacidos de las tizas

Vinieron a escribirnos tantas cosas

Creímos en la voz
en la de otros
que nada tenían que narrar
Marchaban por la piel
como aves perdiendo la acrobacia

Mírate
No sabías que estabas en mi torno
olvidaste los ojos en tu huída
y me traes a la mano
nuestro cuenco de saqueos

Te recibo como el hada sin conjuro
que guarda baúles, atuendos
y siembra margaritas
sobre el pan que no devora

Mírame
Ningún nudo por los huesos
prevenidos como hiedra los mantuve
no perdí la estela del retorno
y aprendí a reproducirme
como el hambre

Me confiesas que eres Dios
que tu ropa fue guardada
hasta ser hombre nuevamente
Tus cultivos para mí
son injertos de amapolas

Y pronuncio
Míranos

Nos amamos desde el agua
por encima, sobre ella
y entre todos los
tránsitos de la sangre

miércoles, 28 de enero de 2009

FEMIGRAMA - Poesía con Voz de Mujer

Texto de presentación en Femigrama. Leído en el video.

(Lo que entrego son vestidos y ropas realizadas por mí a los 12 años. Pretendía así, que la poesía pudiera verse no sólo en mis palabras, sino también en esa ropa medio hilvanada y en ese tamaño que casi hace soñar)

Aprendí a mirar mi cuerpo a través de la palabra.

En medio de mayores, mirando pensativa hacia una de esas radios antiguas con trasfondo de freidora… mis ojos de niña conseguían ver cómo danzaban los sonidos convertidos en letras.
Sabía ya, por aquel entonces, que no era cosa común. Mi cabeza sobrevolaba detrás de los sonidos que siempre (siempre), acaban por ir hacia el brocal del pozo. Allí se perdían. Pero no del todo. Yo era capaz de recuperarlos cuando me asomaba y pronunciaba aquellas mismas palabras. El eco me las devolvía y me reconfortaba porque yo deseaba ser una niña “salva-palabras”. Al subir, iban volando hacia las tapias de los patios y de ahí… de ahí… a dónde ellas quisieran. No me entristecía verlas partir porque yo intuía que cada una de ellas volvería y de nuevo las lanzaría al espacio. Y volverían… Y así siempre. Haciendo naves y nutriéndonos.

Me fabriqué muy pronto. Otra de las cosas que aprendí consistía en medir mi cuerpo. Cinta métrica en mano, iba calculando los centímetros de piel que luego cubriría con las telas. E imaginaba los dibujos. Aquello de contemplarme hecha patrones… me daba un cierto morbillo. Algo complicado de explicar para quien no ha tenido que desmembrarse en el papel. Yo era aún pequeña cuando aprendí a combinar con unos pocos papeles, alguna tela y el ingenio, el cuerpo de una mujer.

Miraba el maniquí que veía en el espejo. Posaba. Y luego a inventar.

Me iba recortando las piezas, las colocaba donde pudiera observarlas desde lejos… para luego encajarme. Quizás debí ser arquitecta. Aquello de dibujar esquemas con los que hacer mujeres, me fascinaba. Me vi siempre como un edificio. Conforme fui creciendo, contemplé otras posibilidades. Quiero decir que en vez de reconocerme en una casa, que era como siempre me sentí, conseguí ver que a base de medirse y proyectarse una mujer podía llegar a convertirse en puente, en acueducto o rascacielos. Eso si, el papel para los patrones debía ser de seda y el lápiz para dibujar, de una tiza finísima que con solo un soplo pudiera borrarse. De esta forma se eliminaban los surcos.

Pero lo que yo quería era ser era mujer biblioteca. Todos mis huesos llenos de autores y títulos. Que alguien viniera para acariciar mis páginas. Reconozco que no he encontrado aún la forma de medirme para ello. Quiero decir que cada vez que calculo los pliegos de papel que me harían falta, me da cierto mareo. Siento que ser una mujer-biblioteca lleva tiempo. Y bueno… algún día conseguiré dibujarme llena de estantes y mesas de estudio, quién sabe. Será un bonito atuendo.

Ahora veo que se me han quedado pequeños los vestidos. Se crece. Por lo que he podido comprobar desde que dejé estos ropajes guardados… mi cuerpo es otro. Qué tontería fue pensar que al dejarlos hilvanados, con las marcas de hilos que sirvieron de guía para hacer el puzzle…podría retener la ampliación de mi esencia…

Algunos de estos vestidos llevan aún los alfileres clavados. Digamos que son como puntales. Quizás mientras los confeccionaba intuía que la vida de la mujer que yo sería, necesitaría alguna vez de ellos. Más de una gota de sangre dejé en su creación.

Nunca pensé que aprender a coser me llevaría a la poesía. Pero ya ven. Estoy en una biblioteca con todos los vestidos que nunca concluí. Ahora sé, que fueron proyectos de poemas y que sus versos de hilo me entrelazan mientras me sigo fabricando. Quién sabe si cuando consiga ser mujer-biblioteca… no estaré deseando ser otra cosa.

martes, 27 de enero de 2009

Inter - cam - bio - s


Una mano en su muleta. El monedero gastado sonando al ritmo de su temblor, en la otra. Concierto gratuito y monetario. Delante, la camarera que le habla como si fuese idiota o sordo; o quizás ambas cosas.
La riña por un billete de cinco euros que el señor a veces olvida que ella le ha devuelto.

...............- “Qué sepa usté que se lo estoy dando, eh... que hay testigos… que luego todos los días usté me forma la bronca para luego vení diciendo que sí, que lo encontró en su bolsillo… que luego me crea usted una “famita…” y los clientes se creen que quiero robarles… ¡vamoh… ea….! ¿S´ha enterao usté…? Pues eso…”

Un hombre abochornado debajo del abrigo. Menguante sin saberlo.
Una camarera repleta de sí, que apenas cabe en su delantal. El poder en su apogeo.
Como si a él le faltara todo lo que a ella le rebosa.

Y pienso… “Qué mal reparto el de los recuerdos”

Quizás un día ella no tenga constancia de la existencia de billetes ni de bares ni camareros y la vida le parezca algo que pertenece a otros… y crea que quien le chilla al otro lado sólo pretende confundirla y dejarla chiquita y encogida, como un recortable en manos de un niño.

No existe delantal que retenga el paso del tiempo.

jueves, 22 de enero de 2009

Clar-“y”-videncia


Eran amantes virtuales. Discusiones en tiempos distintos y unas ganas intermitentes de todo. La reconciliación siempre sucedía por alguna equivocación. Se proponían la hora de pensarse. Ambos olían al otro en su cerebro y engañaban a su cuerpo con las propias manos.

Y así llevaban el amor. Como debe ser: en “volandas”, pero esta vez de verdad, ya que sabían que todo era a través de un satélite y de ciertas ondas invisibles.

Reían por cualquier cosa y era lindo. Nada importaba si la risa de él llegaba al otro día, o la de ella se perdía alguna vez entre tanto ir y venir de frecuencias y bytes. Ninguno hablaba de mañana. Sólo se querían en el momento de saberse únicos y protegían su idilio de la vida cotidiana.

Y ya se sabe que la intensidad cruza el umbral de lo prudente. Así un día ella comenzó a sentirse mareada. Y por mucho que supiera de la poca conveniencia de un bebé a estas alturas, sintió la punzada de querer ser madre.

Ese mes no le bajó su menstruación. Ni al otro. Hablaron de esto en formato siempre virtual y estuvieron de acuerdo en que ella debía ir al médico. Un médico de verdad. Por una vez debían recurrir a lo tangible.

Lo que temían llegó. Diagnóstico de “embarazo psicológico” y lágrimas. Qué hacer con el bebé luego, escribió ella aquella mañana a su amante. Él no estuvo ni por un momento de acuerdo en abortar. Ella lloró a solas y luego lo contó para que el tuviera constancia y si quería llorara al otro día por la pena de ella.

La chica lleva trajes premamá que él nunca ve pero intuye. Son seis meses y ya ha comprado de todo. Virtualmente, se sobrentiende. Y la ilusión se alterna con el desconsuelo en las noches que ella comienza a no tener ganas de proyectar al otro para amarse de esa manera que tanto bien les hacía. Su chico, que todo lo siente en la distancia, sabe que ella no lo piensa y por esa misma razón ha dejado de amarse a sí mismo pensando en ella.

El médico les ha dicho que eso es normal. En los últimos meses del embarazo puede bajar la líbido.

¡Ah… - pensó ella – entonces todo volverá a la normalidad cuando el bebé nazca!

Llegaron las contracciones. Un correo explicativo de cada detalle al romper aguas. Justo ese día, su chico tenía revisión del dentista y al llegar tuvo que dormir para aguantar el dolor. Se había quedado sin dos de sus muelas. Cuando él leyó el mail, ella ya tenía el bebé en casa.

Por mucho que intentó explicarle que la anestesia le había privado de intuir el momento, ella ya había decidido criar al bebé sola. No podía perdonar que la hubiera dejado abandonada en un momento tan crítico.

Todo el mundo sabe que los partos de los embarazos psicológicos traen muchas complicaciones
.

martes, 20 de enero de 2009

Palabras para olvidar


Descubrí que los deseos son redondos. Sin aristas. Escapan sin reparar en los rincones de nosotros. Si no encuentran lugar donde instalarse, siguen rodando.

Por ello, desde hoy, sólo me permitiré tener deseos con esquinas.

martes, 13 de enero de 2009

(L)LO-VI-(Z-NA)


(Pocas cosas se dejan ver tanto como lo que no existe)

Y si ahora miro las huellas
no son agujeros
sino pies
y de paso tu cuerpo
el que siento camino

Yo podría estar atrapada
cabeza
.........b
.........a
..........j
.........o
por un cielo egoísta
sin cambiar la imagen
que peregrina en la antípoda

O puede que la tierra
haya fabricado su blonda
de blancos en germen
atrincherando al pasado
.................................................. en ese allí
donde no te veo
porque ya te hallas

El milagro pasó
y fui sorda para tocarlo

Esperas un giro
acierto de abrir la mano
un alargar la suerte
imaginando tres cabezas al dragón
para que no quepa en tu cueva

Y si pongo mis pies
donde estuvieron los tuyos
tendré que afianzar la ciudadela
desvestirme
demostrar que sólo soy
un juego de pestañas

Quepo
................. en todo lo que no ves
................. o recelas
................. como el aire habitado en una foto
................. que a punto está de
................. congelarnos la mano