lunes, 29 de junio de 2009

Propensión al desacierto

a la hora de la siesta crecen las plantas [ tinta + digital ]
cecilia afonso esteves
http://arteilustracion.blogspot.com/

Ser niña nuevamente
Nueva – mente
Nueva y fresca
Nueva y niña

Acaparar la sombra del árbol
por dónde nada se desplaza
que no sean hormigas
libélulas
o muñecas
de cabezas silenciosas

Ser niña y tarde
Tarde joven y en zig zag
Niña con manos de agua
grifos que derraman
la tarde dulce de merienda

Se deja la canción que brote
y la calima adquiere
la solidez del tango
o la destreza del bolero

Entre el chirriar adulto
niña y libro perciben
cuánto de humano
existe en las cortinas
o cómo el viento conjetura

Llegan las abejas
hacen corro a la niña
que marcha a su pequeño cosmos
.........contenta

Con la calma en desazón
se chupa los dedos
que ahora son de chocolate

Nueva – mente niña
Niña ser en la noche
y volar de repente
junto al grillo
....................................o cabalgar por el jazmín
....................................sabiéndose insecto

Imposible crecer o morir
pero la niña sabe
que existen pozos más allá
donde la niñez adultea

Lo sabe y lo olvida

Lo rescata sólo hoy
en la mañana de grandes descontentos
y ella pequeña
o casi inexistente

Ser niña
tender la vida
como si fuese alfombra
y dejar en remojo
el dolor de haberlo olvidado

Mañana
la mujer-niña
tendrá raíces para volar
o recuerdos que la gocen

Hay alturas para la ilusión
Y luego
.....................................Luego están las otras…

viernes, 26 de junio de 2009

Michael Jackson y Curro Porrita


Es necesario pararse a veces. Y no sólo dejando todo el cuerpo medio inerte, la cabeza apoyada y la mirada perdida. Es casi obligatorio estacionarse y bajarse de uno mismo. Poner en cuarentena hasta el aliento. Apañar el lugar y escuchar todo aquello que siempre sucede y que pocas veces vemos.

Ayer por ejemplo murieron dos personas unidas por sus narices y sus talentos. Y es probable que si no me paro de esa forma que antes indicaba, no vea cómo el universo lo une todo.

Quedaos con esto: “No podría deciros cuál de los dos fue más revolucionario, si el artista o el padre”

Nunca se me hubiera ocurrido que un día mezclaría en un escrito al tan afamado Michael Jakson y a mi tío Francisco, al que todos llamábamos “Curro”. Algo inverosímil y con riesgo de que parte de la familia quizás no lo entienda nunca.

Os explico:

Es de voz popular que a nuestro Michael, aquél negrito atractivo, se le fue borrando todo lo que de negro traía genéticamente hablando. Si fue o no cirugía, realmente da igual. Pero lo que sí sabemos es que nunca estuvo contento con su nariz característica, entre otras muchas cosas.

Por otro lado, mi tío “Curro”, llevaba a gala su apodo familiar que ya viene de antiguo y en sus hijos y nietos sigue. Este “mote” o apodo, no es otro que “Porrita”, refiriéndose a su nariz. Lo del diminutivo no es porque el tamaño fuese pequeño, que doy fe de que no, sino porque al final de todas las narices de su familia, surge una pequeña bolita que las hace únicas en todo el pueblo.

La trayectoria de Michael la sabemos casi todos, incluso los que no tenemos ídolos. Por eso prefiero contaros, que a mi tío, a esa persona que al igual que a Cyrano la nariz le precedía, se le murió una hija con apenas 18 años recién cumplidos. La revolución a la que me refería arriba es justo por esto. Su talento no ha sido otro que ser el mismo a su pesar. Nunca más… y digo bien ese “nunca más”, mi tío Curro Porrita, levantó la mirada del suelo. Nunca más estuvo vivo a pesar de no haber muerto hasta ayer. En eso que todos llamamos muerte. En ese no existir en corporeidad. Desde ese día, revolucionó su mundo interior, paseando sin mirar, saludando sin verte, comiendo sin poder y quizás pensando en que quedaba poco para estar con ella. Con su hija, allá, donde quiera que fuese ese “allá”, porque me consta que no era religioso y es probable que en este tiempo sin ella, haya querido incluso convertirse sólo para poder abrir la puerta del cielo y verla. Como dice mi madre… ¡Qué es lo que no se hace por un hijo…!

Curro Porrita, el hombre que aceptó su destino de nariz contundente, no pudo aceptar estar vivo mientras ella ya andaba muerta. Así que murió. Fue muerto en el mismo instante de enterrarla y decidió llevarlo en secreto. Lo hizo por los que estábamos aún vivos. Para no molestar a su mujer, a su otra hija y posiblemente para que sus nietos nunca supieran que tenían una abuelo muerto. Eso no se lo hubiera podido perdonar nunca. Creo que sólo con ellos se permitía tener unos minutos de vivo… y luego, volvía a morirse para sentirse más cerca de su hija. Intuyo, aunque nunca lo hablé con él, que en esa pequeña muerte, él sentía que los dos compartían un espacio vetado para otros, un universo aparte que quizás no compartieron cuando vivían ambos.


Pero él sabía que ella se estaba convirtiendo en nada. Y veía que su muerte lo mantenía con la piel y las vísceras palpitando, que la gente seguía preguntando por ella y él… él... en esos momentos hubiera querido tanto ser el verdadero muerto… Cambiar su vida por la de ella… No se puede sobrevivir a un hijo. No se debe, no se quiere, no se desea y por más que el mundo entero te quiera vivo, una persona en este estado, vive sólo buscando la sombra y el vacío de las venas.

Para quitar hierro, paso a nuestro Michael….
Quizás no hubiera muerto a los 50 años de un infarto y sólo, si hubiera tenido un padre como mi tío, que le hubiera enseñado a estar orgulloso de su nariz. Es probable que siempre le dijeran que ser negro no era bueno, que los blancos tenían más ventajas… y el niño miguel, atento a todo y queriendo superar las barreras que veía en su propia familia, quiso ser mejor. Y blanco. No quería como tarjeta de presentación aquella nariz si ello significaba parecerse a lo que odiaba.

No es así en mi familia. Ni tampoco negra, con lo cuál no sé qué se siente con una carga genética tan grande y con esa memoria colectiva de todas las barbaries a las que han sido sometidos. Inevitable que un genio como lo ha sido él, se haya hecho desaparecer a sí mismo. La lucidez mata. Lo que borraba Michael de su rostro no era el color, lo que borraba era el recuerdo. Y ha muerto joven porque al igual que mi tío, no ha conseguido vivir muerto. Ni morir del todo estando vivo.

La revolución de Curro Porrita no ha sido ser el Rey del Pop, ni la de grabar video clips donde los muertos vivientes bailan y se coordinan con total destreza a un ritmo desmesurado y armónico… La revolución para él fue morir pausadamente, sin hacer ruido, pareciendo vivo… Y cuando ya no pudo más con esta muerte por entregas, cuando vio la lejanía de que su cuerpo estuviera para los huesos, entonces se mató de otra forma. Aniquiló su recuerdo. Se doblegó para olvidarse incluso de que estaba muerto. Y ahí comenzó el camino hacia ella, hacia su hija de preciosa nariz terminada en porrita, como la de él. Como la de los nietos que le sobreviven.

Es curioso que sólo haya parecido vivo cuando moría. Cuando moría de verdad. Se sabía para la tierra y quién sabe si para el cielo. Yo no creo que a él le importe si el reencuentro se da en un lugar o en otro, porque estoy segura de que de existir el infierno, allá que iría. Lo importante tanto para la vida como para la muerte, siempre es el amor. Y de eso hay de sobra entre ellos.

Miguel, ha muerto de carencias. Curro, también.
Miguel nunca amó su cuerpo. Mi tío vio la continuidad de su origen en la nariz de su hija y eso hacía que amara su rasgo principal al mirarse al espejo. Ambos artistas. Uno con la música expandida. Otro con su música interior.

Y quién me puede demostrar que ayer mismo y nada más cruzar la puerta, o el espacio o la tierra o la cuarta dimensión, no estuviera esperándoles a ambos la misma persona: una chica de 18 años, de pelo largo y ojos tan negros como los días donde se muere un hijo.

A uno por amor y porque se le quedó mucho por decirle. Al otro por ser su ídolo y porque la hizo bailar con su novio, aquél muchacho que aún vive, pero sólo algunos días. Para vivir tiene antes que olvidarla y no siempre es buen momento.

Ella, estuvo conmigo bailando hasta las 3 de la mañana en un concierto de La frontera, en un pueblo al lado del nuestro. Pocos días después se trasladó al lugar donde podría bailar sin horas, para ir adecuando el espacio y esperar a todos los que la echamos de menos. Su padre ha sido el primero en llegar. Ya iremos otros.

Deseo que no sólo ella espere a Michael. Eso sería triste.

Por mi tío estoy tranquila. Era tan fácil estimarle, como difícil evitar que al verte te cogiera entre sus dos dedos la nariz y te pellizcara. En ese instante te dabas cuenta de que tú, no pertenecías en absoluto a su apodo, porque te entraban unas ganas increíbles de hacerle lo mismo y lo mirabas… Allí estaba “Curro Porrita” en todo su esplendor.

Miguel, cuando mi tío te pellizque, te darás cuenta de que tu nariz vuelve a ser la de aquél niño por cuyos ojos pasaba la vida.
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jueves, 25 de junio de 2009

"Don Papeles" ya es Libro




No pudo ser en primavera… pero ¡¡¡SIIIIIII... EN VERANOOOOOOO…!!!

Ya tengo a mi querido… a nuestro querido… DON PAPELES… en las manos…

Su cometido desde el inicio fue convertirse en libro y llegar a las manos pequeñas (y no tan pequeñas…) de los niños. Al tener a Don Papeles en libro… en papel… mi corazón quería ser pequeño, como cuando ideaba mundos de colores y ya deseaba dedicarme a escribir para niños. Una niña… que se sabía capaz de escribir para niños de adulta. Eso fue siempre una certeza. Rarita que nací, qué se le va a hacer…

Estoy feliz… miro el libro y veo a esa niña pelirroja, esos objetos que tan bién ha plasmado Elissambura… (Mi querida amiga e ilustradora del cuento) y siento que la vida así es mucho más bella. Que aportar belleza al mundo en forma de fantasía es una de las cosas por las que merece la pena seguir en esto de la escritura. Y sobre todo cuando esta fantasía abrirá aún más los mundos imaginarios de los niños.

Por aquello de que en verano, Sevilla, literalmente y “literariamente” se para… la presentación del libro se hará en octubre en diferentes sitios y tal como os comuniqué anteriormente, con un Cuentacuentos incluido que mi hermano Daniel y yo, estamos preparando con nuestra Asociación “Entenguerengue” . Os mantendré informados de todo.

Tal y como pasó hace poco con Trujamán, para Don Papeles he puesto en marcha otra cooperativa… (esto es broma sólo a medias, eh) Es decir, mi amiga Ro aparece de nuevo en los créditos puesto que está participando en la preparación de la puesta en escena, mi amigo José Luís Navarro igualmente me ha pasado unas ideas para la escenografía y seguiremos trabajando en la distancia para ello, mi padre anda con las herramientas preparando el teatrillo de guiñol… y Fernando, que ha sido tan amable y ha tenido el detalle de traerme en mano mis primeros “Don Papeles” ha puesto en marcha la maquinaria y su buen talante junto con el ánimo que me transmite cada vez que lo veo. Benito ha filmado el momento de la entrega, en la que por coincidencias de la vida estaba media familia y que enviaré a Paula para que de alguna forma esté en esa entrega donde también estaba su parte de los libros… Y Tobías y Toñi, harán de presentadores en dos de los actos si todo sale como está previsto.
Si alguien más quiere colaborar... se abre el plazo para presentar la solicitud... jeje

Bueno…. Más y muchos más que de aquí a la presentación se irán añadiendo, porque no hay proyecto que no necesite de las manos de otros y mucho más si se trata de niños y de ilusión.

Si con el poemario he disfrutado y sigo disfrutando, os puedo garantizar que con Don Papeles, cuando tenga a los niños enfrente, sean de la edad que sean (incluso si ya tienen barba y bastón), estaré más cerca del Universo que nunca. Cerca de la esencia de la vida y de la alegría pura, que es esa que sale de los ojos de quien te mira con el corazón.

El libro ha quedado lindo de veras. La calidad del papel y el color es magnífica y da gusto tenerlo en las manos. Yo, sinceramente creo, que es un buen trabajo.

Agradezco aquí una vez más tanto trabajo y tanta maravilla como ha sido capaz de crear Paula a raíz de mis textos. Navegamos por la misma onda magnética… no tiene más remedio que ser eso lo que hace que nos captemos tan rápido y tan bien. No tienen más que mirar su blog para saber que no exagero... es una chica con talento:
http://elissambura.blogspot.com/

Y como somos dos niñas que se niegan a crecer, pues pensamos en colores, nos comemos los colores, nos salen por las uñas y de vez en cuando un color se nos hace mayor y tiene hijitos de más colores… Nuestro mundo está lleno de todo lo que podáis imaginar… Gracias a todas esas almas jóvenes.

Ah... y gracias Cómo Noooooo… al editor… Antonio Wanceulen y a su hija, porque gracias a ellos la colección “La torre de los sueños” existe y en ella mi “Don Papeles”.

Gracias sobre todo a Maria Jesús Arteaga, que fue la persona que me propuso enviar mis textos a la editorial. Gracias por la confianza, una vez más.

Añado que si alguien está interesado en adquirir el libro antes de su presentación en Octubre, me escriba a mi mail y vemos la forma.

Tener dos niños ya… en apenas mes y medio, ha sido como parir gemelos. No sé cómo darles el pecho de forma simultánea, pero lo que es seguro es que mis dos niños crecerán sanos y fuertes porque los cuidaré siempre mucho. Si tiene que ser alternando las tomas, así será. Y si tengo que sacarlos a pasear juntos, me compraré un carro más grande…

Otro día grande para mí… y contenta de tener amigos con los que compartirlo.

Un abrazo con trocitos de fruta … o un abrazo Macedónico, que es lo mismo.

Muackssss

viernes, 19 de junio de 2009

La fo(´)r-mula ideal


Se tocaban los pies,
como cuando eran simios y el ritual de los piojos se les antojaba tan sugerente. Tampoco tenían certeza de si no serían los pies los que se entretenían acariciándoles las manos. Porque de monos, sus pies apenas se distinguían de ellas. Sentían la caricia a cuatro patas. Se arremetían igual de frente que tocándose la nuca: esa parte de atrás por donde sus dedos de chimpancés, hace ya mucho, desparasitaban con la misma dulzura que hoy se hacen cosquillas. Cuando monos, reían. En ese acicalarse mutuo, el apareamiento sólo era secundario. Lo que los erotizaba ahora, como humanos, era el vago recuerdo de los juegos sensuales de la época animal. Por ejemplo el olfato. Para disfrutar de sus pleamares, de las gotitas de sudor u otros líquidos, recurrían siempre a la memoria. Y allí estaban las hormonas cargaditas de destellos.

De animales, lo mismo se sentían atraídos por un gesto, por un olor o por una danza. Poco importaba el tamaño del cuerpo o de los miembros.

Ella,
se había acostumbrado a sentirse “mona” o “simia” un par de horas al día. Hembra para su antojo. En esos momentos a solas, cuando se tocaba sabiéndose de otro reino, la sangre era puro alborozo y su sexo se ponía rojo, brillante y latía.

El,
que merodeaba relativamente cerca, percibía ese “no sé qué” entre la parte baja del pecho y la parte alta de las patas… y digo así, porque no le llegaba de forma directa a su órgano aquella vibración, sino sobre la parte baja del ombligo y las ingles. Claro, que esto sucedía si se dejaba rozar por el instinto. Y la verdad es que eso sucedía casi siempre.

Habían probado una noche a amarse sólo como humanos y resultó un fracaso. Apenas sabían por dónde. Ni cuándo ni cómo. ¡Es tan frecuente en esta especie la pregunta…!
Así fue cómo acordaron que antes de amarse era precisa cierta metamorfosis. Cada día o cada noche o a cada rato (porque ahora no era cuestión de tiempo…ya no…) proponían un parte de su cuerpo para cuidar en el otro y mientras esto sucedía es como si les creciesen las uñas y las ganas, se les doblaba el espinazo y comenzaban a embellecerse, animalarse, y ciertos verbos sustantivados que aún no fueron concebidos. En esos instantes eran dos auténticos bichos.

Recuerdan con detalle el momento de cortarse las uñas. Algo tan repugnante para algunos y que a ellos les llevó a una cabalgada única.

Ella decía:

- Amor, ¿por qué se nos olvida que cuidar nos sumerge en el otro?

Y él contestaba:

- Pon tu cabeza en mi regazo. Deja que te inunde poniendo mi boca en tu pelo.

Ambos callaban o hacían ruidos que todos conocemos.

Así, sus pieles de simios eran la envidia de miradas y sequedades. Los humanos, los puramente humanos, que se cruzaban con ellos y veían el lustre, pensaban con malicia en la química de algún cosmético y no en la química de la naturaleza. En su sabia disposición en la piel y en el alma. En lo poco caótico que resulta el mundo cuando se cierran los ojos para ver mejor.

Y eso que nadie, ninguno que no fuera bicho como ellos, podía contemplar en las mañanas cómo de suaves despertaban sus sexos.

jueves, 18 de junio de 2009

Dulce María Loynaz

EL AMOR INDECISO
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Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta...
Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.
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Yo le digo al amor: -¿Que te trae a mi casa?
Y el amor no responde, no saluda, no pasa...
.
Es un amor pequeño que perdió su camino:
Venía ya la noche... Y con la noche vino.
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¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!...
¿Qué palabra no dice, qué nombre no me nombra?...
.
¿Qué deja ir o espera? ¿Qué paisaje apretado
se le quedó en el fondo de los ojos cerrados?
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Este amor nada dice... Este amor nada sabe:
es del color del viento, de la huella que un ave
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deja en el viento... -Amor semi-despierto, tienes
los ojos neblinosos aun de Lázaro... Vienes
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de una sombra a otra sombra con los pasos trocados
de los ebrios, los locos... ¡Y los resucitados!
.
Extraño amor sin rumbo que me gana y me pierde,
que huele las naranjas y que las rosas muerde...,
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Que todo lo confunde, lo deja... ¡Y no lo deja!
Que esconde estrellas nuevas en la ceniza vieja...
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Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe
que el mañana es tan sólo el hoy muerto... El cadáver
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futuro de este hoy claro, de esta hora cierta...
Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta...
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BIOGRAFÍA

Dulce María Loynaz (1902, La Habana-1997, La Habana) hija del mayor general del Ejército Libertador de Cuba, Enrique Loynaz del Castillo, creador del Himno Invasor y hermana de Enrique Loynaz Muñoz. Nunca asistió a una escuela hasta pasar a la Universidad de la Habana donde obtuvo en 1927, el título de Doctor en Leyes.

Publicó su primeros poemas en La Nación en 1920, año en que también visitó a los Estados Unidos. A partir de esa fecha realiza numerosos viajes por Norteamérica y casi toda Europa. Sus viajes incluyeron visitas a Turquía, Siria, Libia, Palestina y Egipto. Visitó México en 1937, varios países de América del Sur entre 1946 y 1947 y las Islas Canarias en 1947 y 1951, en donde fue declarada hija adoptiva.

Su primera incursión en la letra impresa fue en el periódico habanero La Razón, donde se publicaron sus poemas entre 1920 y 1938. En 1947 publicaría Juegos de agua, otro poemario, y a partir de 1950 el editor español se interesa por la obra de la cubana, publicándose entonces varios de sus trabajos. De esta época, específicamente de 1951, data la publicación de Jardín. Le seguirían varios otros libros, entre los cuales destacan, en 1953, Cartas de amor a Tutankhamon, y en 1958, Poemas sin nombre y Verano en Tenerife, este último un libro de viajes.

En 1950 publicó crónicas semanales en El País y Excélsior. También colabora en Social, Grafos, Diario de la Marina, El Mundo, Revista Cubana, Revista Bimestre Cubana y Orígenes. Jardín fue escrita entre 1928 y 1935, aunque su publicación se hizo en España en 1951. Los elementos estilísticos utilizados por la autora han ubicado a esta novela como precursora de la actual novelística hispanoamericana. Aunque Dulce María Loynaz es más conocida en el ambiente literario por su poesía, ella misma declaró alguna vez: "La poesía es lo accidental, lo accesorio. La prosa es lo medular". Además, en 1927 había recibido un Doctorado en Derecho en La Habana.
Asistió en
1953, invitada por la Universidad de Salamanca, a la celebración del VII Centenario de la Universidad

En 1959 fue elegida miembro de la Real Academia Española y presidió en Cuba hasta el momento de su muerte la filial local de esa institución. Durante su vida recibió innumerables premios y honores; entre otros se destacan el Premio Cervantes en 1992, la Cruz de Alfonso X, el Sabio, y el Premio Isabel la Católica de periodismo. En Cuba recibió la orden cultural Félix Varela y el Premio Nacional de Literatura. En 1944 recibió el premio González Lanuza que otorgaba el Colegio Nacional de Abogados de Cuba.

Sus últimas publicaciones fueron Poemas escogidos, de 1985, Bestiarium y La novia de Lázaro, ambos de 1991. La Diputación de Cádiz publicó, además, en 1992, Poemas náufragos, y la editorial Espasa Calpe una amplia antología de su obra.

Entre las grandes figuras de la literatura universal que pasaron por su casa se cuentan Federico García Lorca y los premios Nobel de literatura, Gabriela Mistral y Juan Ramón Jiménez.
Permaneció en la Isla viviendo en su vieja casona de
El Vedado hasta el día de su muerte ocurrida el 27 de abril de 1997 a los 94 años de edad.

Es bueno señalar que los premios que recibió esta poeta -como le gustaba ser llamada, no poetisa- fueron principalmente internacionales, así como el grueso de la publicación de sus obras. De hecho, en Santa Cruz de Tenerife, y en vida de la escritora se bautizó una calle con su nombre. Esto se debe a la gratitud del pueblo tinerfeño por la descripción tan bella y fiel que hace de sus costumbres en el libro de viajes "Un Verano En Tenerife". Es cierto que la artista mantuvo un recogimiento propio de su carácter que la mantuvo aislada durante largo tiempo a pesar de su valía, pero más que su naturaleza fue su actitud nada genuflexa hacia el régimen castrista, al mantenerse al margen de la política, lo que le costó el desconocimiento de su obra en su propia tierra. En algún momento se quejó de no figurar en los textos escolares, pero la luz no se puede ocultar y la paciencia era su mayor virtud. Con el premio Cervantes se borró cualquier intento de opacar una estrella que brillaba con luz propia. María Mercedes Loynaz Muñoz, como se llamaba realmente nuestra Dulce María, es un regalo que nos llegó un poco tarde, pero valió la pena la espera; sobre todo la suya que parece ser como dice en el poema LIX "...para esperarte tendré la inmovilidad de la piedra. O más bien la del árbol, agarrado a la tierra rabiosamente".

miércoles, 17 de junio de 2009

TERRITORIOS de humo

Jacques-Louis David - Madame Récamier, 1800. París, Louvre
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Cuando el aliento no corre. En ese justo instante de ahogo. Cuando la paz deja sus alas al borde de alguna boca. O teje la angustia su escalera ascendente. Si se sueña con la propia muerte encarnada en el ajeno y se retuercen las vísceras de las que no recordamos el nombre. Donde eso sucede está creciendo lo gris. El vientre de lo negro palpita como todos, buscando su romper, añorando el parto de su criatura más allá de la destrucción percibida.

Si la calma es torre por donde la hormiga pretende recolectar para el invierno, el fruto llega podrido. Y se teme el olor de la misma forma que el olvido o abrir la despensa y sólo ver el agujero.

Cuando lo que transita no se alcanza. Si la noche hace rato que remonta mientras el sol se relame de sudor sobre mi cuerpo. Ríos siento en las arterias. Agua roja que nada y donde no puedo meterme. Soy sangre sobretodo.

Hace días la luz no penetra la piel. Tampoco en las cosas o en los iris. No consigo sacar el disimulo que ahora es ceguera. Si se siente como propio todo el dolor del mundo, la casa se convierte en molécula, la tierra en nada y el mar parece lo único permitido.

Hay dedos que siempre marcan el pasado. O no marcan nada.

Cuando el presente parece un visillo que desfigura la parte o el todo, me pregunto si el futuro no será una cortina espesa, sin abertura, sin hilos por donde deshilacharme…Entonces el sopor se hace materia y cae sobre el pecho con forma de certidumbre.

Ponerme al lado del espejo. Sentada. Mesurarme el cuerpo que ha perdido el quehacer. Atrincherar la oleada que quiere volverme la piel hacia dentro. Ese afán de poner a la vista de cualquiera las gargantas de las lágrimas. Situarme como nunca en el acantilado y no temer. Si siento que el vacío es blandito como una cuna, el salto cuesta menos.

Cuando lo que nos socava está desdentado y aún así se lleva trozos. En esos minutos de muerte pulsátil, donde el reloj cobra más vida y más rápida, las palabras se tornan ataúdes del mismo volumen que los trozos que nos van abandonando. Y cabemos en cualquier mano de lo poco que nos queda. Somos casi un inicio que patalea. Con un solo soplo la vida se va o vuelve para morirse tantas veces como haga falta.

Lo importante en estos días es no dejar de morir cada minuto. Como una constante gota en la frente. Morir hasta no poder más. Morir hasta desear la vida. O morir hasta que la muerte nos parezca tan poca cosa y algo tan intrascendente, que podamos convivir con ella como con un cactus que apenas necesitara cuidado.

Porque lo más molesto de estar muriendo es el cuidado inquebrantable que requiere.

René Magritte - Madame Récamier de David, 1950. Colección privada.

miércoles, 10 de junio de 2009

Corrientes

Leonardo Da Vinci
Pájaros que aprovechan las corrientes de aire para sus evoluciones
Códice sobre el vuelo de los pájaros. Turín, Biblioteca Reale
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He sentido frío
No de luna en la espalda
Así no

He tenido frío
De frente

Frío de pozo
O eco
De ausencia de calor

Me ha llegado el aire
a este verano que nacía
Está paralizado
porque su lugar no soy
y él lo sabe
igual que la voz aquella
que deja semillas de invierno
donde la flor empuja

Siento frío, amor
o hielo que quiebra en la entraña
.............................Soy raíz sin cielo, hoy

Tengo los tallos
que amasé en la noche
protegidos del relente
.............................No como abrigo
.............................Sí como ánfora
Porque el amante es líquido
y no debe cambiar de estado

tengo frío
no de piel
así no

siento frío
de uña
de noes pequeños
con agujeros hondos

y menos mal que me quemas
para que la escarcha se desmigaje

y menos mal que te urjo
o te quiero
o te invado
y me quemas

qué

más

mientras el frió se hace indolencia
y por las manos llega el averno

martes, 9 de junio de 2009

Feria del Libro de Madrid 2009 - Trujamán - Firma de Libros


Queridos amigos:

Nuevamente os paso una invitación para el libro "Trujamán". Esta vez para la firma de libros que tendrá lugar el próximo Sábado día 13 de junio, en la Feria del Libro de Madrid, en la caseta 220 de la Editorial Torremozas, desde las 18:30 H. de la tarde. La feria está ubicada dentro del Parque del Retiro de Madrid. Os dejo alguna información de cómo llegar y el enlace de la pagina de la feria por si os apetece mirar las actividades. Añado un mapa que también podéis ver en la página.
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Enlace
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Espero que los que no habéis podido venir a Sevilla y estéis cerca, os animéis a pasar por allí y saludarme. Así podré conocer a alguno de vosotros con los que me escribo pero a los que aún no pongo rostro.
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Será un placer compartir con todos este momento tan especial para mí.
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Nos vemos por la feria.
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Un abrazo.

Mapa:

Cómo llegar a la Feria del libro

PARKING: C/ Velázquez, 16C/ Montalbán, 6
BUS: Lineas 2, 19, 20, 26, 28, 61, 63, 146 y C-1
METRO: Estaciones de Príncipe de Vergara (Líneas 2 y 9), Retiro (L2) o Ibiza (L9)




lunes, 8 de junio de 2009

Influjo

La imagen desaparece
Salvador Dalí
Esta mañana he dejado en la mesa un pimiento, dos alfileres y varias tablas. Al despertar sentí que era eso lo que más urgente me iba latiendo. Es curioso, e incluso sorprendente, que mientras te miras en el espejo la arteria que baja por el cuello vaya pidiendo cosas.

La primera vez que me pasó fue de verdad de susto. Me pidió una cuchilla, dos algodones y un terrón de azúcar.

Y más increíble resulta que una vez depositadas las cosas en la mesa, cerrada la puerta y llegado al trabajo, una paz infinita se instale en mi alma. No sé qué sucede con lo que allí dejo. Sólo sé que cuando vuelvo, no existe. Por ejemplo estoy seguro de que el pimiento está ya en su sitio, que los dos alfileres se están marchando y que es probable que las tablas arrancadas del armario, ya no sufran.

A veces siento que las cosas de mi casa necesitan desubicarse para sentir que hay un sentido a su quietud. Que de alguna forma el que se mezclen cosas tan extrañas y diversas como un reloj y el pan, las reconstituye o les da una vida paralela que de otra forma no existiría.

No sé si hablan entre ellas antes de marcharse nuevamente a sus espacios. La verdad es que nadie sabe de estos temas porque si me pusiera a contarle a mi amor todo esto, estoy seguro de que su extrañeza sería tan grande como para sugerirme una visita al médico. No hay amigos dispuestos a creer hasta este punto.

Y yo, la verdad, lo vivo como parte de mi día. Menos cuando está ella. En esos instantes mi cuello está mudo. Veo las palabras palpitar mientras me afeito pero no chillan… Es como un sonido sordo, pausado, un lamento quizá. Al día siguiente lo que sucede es que tengo que darle el doble de objetos.

Ayer sin más, después de tres días compartiendo las mañanas con ella, por fin sólo, tuve que hacer acopio de seis cosas diferentes: un lápiz, cuchillo, miel, una toalla, mi móvil y una caja de bastoncillos. Ya nada me parece extraño. Así que lo dejo allí, sobre el cristal, lo miro todo antes de cerrar, y al girar la llave siento cómo todo cobra sentido.

Pero claro, las cosas no pueden durar así para siempre. Un amanecer, hace un mes aproximadamente, tuve que dejar un gato y como no tenía ninguno a mano, invité a entrar al gato de la vecina y cerré. Yo sabía que el gato no estaría al llegar, pero mi sorpresa fue grande cuando vi por las escaleras y las calles cercanas unos cartelitos con la foto del gato desaparecido. Mi vecina no encontraba a su gatito. Yo no lo tenía. Y entonces sentí miedo. Aunque reconozco que no duró demasiado. Ya casi lo había olvidado. Hasta hace tres días.

Ella, tan linda, tan prudente, tan ella… me ha propuesto venirse a vivir conmigo. Dice, y tiene razón, que así creceremos. Y ya, no sólo siento que no comprenderá tanto ajetreo de cosas inverosímiles, o que yo hable abiertamente con mi cuello, sino que quizás una mañana que ella tenga por ejemplo el día libre y se quede en casa dormidita como un ángel, yo cierre la puerta, me despida con un beso, deje todo preparado sobre la mesa y al llegar tuviera que preparar cientos de carteles para pegar por las calles.

miércoles, 3 de junio de 2009

lo que ya


Atrapar el torrente
quiere la almendra
pero se hizo de chispas la sangre

En los relámpagos de reloj
la materia parece todo
y pesa nada
o miles

La saliva teje acuarelas
El olvido canturrea
y hace la calle

Aquél duda
la flor resuelve
Por la risa la noche es menos
entre tu boca la luna cae
mientras los perros pierden el rabo

Tendederos para la voz
tinajas donde me induzco
como si fuera lo que sospecho

Hay por la piel atajos
clarines nacidos ciegos
hijos de cuerpos triples
y diez cabezas que te piensan

Dos pequeñas manos
llenas de posibles todos
un puente te cruza o pide o ya está desnudo

desdibujo las arterias porque
tabla
a
tabla
te amaso
con el afán de los insectos

arde sin fin la campana
que hace siglos fuera roca
cresta en mi figura
donde el sueño tu sueño
me viene tin-ti-ne-an-do

nacemos
un soplo hincha la vela
haciéndonos algodón o embalse

martes, 2 de junio de 2009

Amar siempre es un barco

Ilustración para libro de texto - Tierra a la vista

flotan objetos
como en la cuna cuando niña

formas primigenias
aletean la ventana
te busco con la boca
con el pulso

están
y emergen costados
......................aullándole a la luna
......................porque el amor es lobo
......................cuando soy irreversible
......................o doy vueltas por tu centro

la canción de la noche
tantas veces difunta
dulce diapasón que nos succiona
y en la escalera tiendo
..................................

beso
........a
...........beso
...................tu
.......................boca
................................la
....................................mía

se han secado las estrellas
que anoche chorreaban
litros de nosotros

al sol que hoy no veo
le estoy contando fortunas
como cuando niña
detrás de los árboles
quería tener un gnomo
que me diera su destreza

nos llega la mañana
con su castigo en la luz
y quiero ser nuevamente.......... tiempo
o mía
o de todo
y contigo

te veo
esperando en la tierra
como cuando niño
el aire de los pájaros

desembarcan sonidos
cómo cuándo dónde
éramos los dos
la mirada de la grulla

lunes, 1 de junio de 2009

De las usanzas


uno dudando si hay o no verdad

uno mil veces, uno soledad

uno escuchando a su corazón

uno queriendo ser dos


Noa (Uno queriendo ser dos)


De las usanzas


De la verdad. De la mentira. De los comienzos y finales. De todo se puede escribir. Todo nos puede escribir. Somos papel o estrellas. En determinados momentos ni siquiera somos materia. La tendencia humana a desaparecer. Momentos de muertes nos rodean como pequeños pájaros que picotearan sin ton ni son la esencia de la que estamos tan orgullosos. Y es que la muerte por trozos es así. Se te va instalando a través de pequeños agujeros apenas perceptibles, deja su huevo que crece y crece… luego el gusano del dolor que nos carcome y finalmente la podredumbre que huele a tiempo estancado.

Es como estar llenos de posibles metamorfosis.


Manuela, por ejemplo, es una señora que nunca ama como costumbre. Manuela ama por la intemperie de las pieles, por los contornos de la duda, e incluso se atreve a juguetear con las espinas que ve salir de su corazón. Les hace trajecitos para que no se rocen entre ellas.

A esta tremenda mujer solo una vez se le lleno el hueco del corazón de barro. Lo normal en Manuela era tener un valle lleno de astillas que acariciaba y a las que dedicaba sus mimos y tarareos. El nombre de ella era un castigo. Cuando el amor la envolvía todos juzgaban que Manuela debía ser madura, conocer los trucos amatorios, seducir constantemente. Y la verdad es que Manuela era niña. Su inocencia sobresalía por algunas vocales de su nombre; “sobre todo por la a “sonreía ella mientras pensaba en lo lindo que hubiera resultado llamarse solo “Ma”. Sabia perfectamente que cuando se llegaba a la segunda sílaba, su nombre adquiría dureza porque “nue” con ese golpe seco de voz, era como perder la ternura.

De la verdad sabía ella lo de siempre. Que no tenía color pero que la gente la convertía en negra. Y de la mentira, Manuela lo sabía casi todo, pero de oídos. Ella no tenía costumbre de saludarla. Y en lo que tenía casi un adiestramiento razonable era en el tema de los comienzos y finales. Si el amor llegaba, Manuela cogía la calculadora y con una serie de parámetros conseguía de forma rápida y eficaz el resultado de la “x” en aquella ecuación de grado máximo. Así fue como consiguió saber de forma matemática como debía organizarse para los duelos que inevitables llegarían. Cuando faltaban unos diez días para el final, Manuela iba al supermercado, compraba pañuelos de papel en abundancia y mucha fresa. Eso no tenía explicación para ella, pero cuando sufría, necesitaba comer fresas rojas y duras. Y claro... sonarse los mocos. De los mocos también sabía bastante.

En los brotes solo le daba tiempo a comprar pan para el desayuno. Pan y queso. Porque era de voz popular que “con pan y queso todos son besos...” o algo así… y Manuela quería besos, cientos de besos, miles de besos, millones de besos como estrellitas de sal

En la tarde Manuela se ponía a escuchar su corazón. Lo hacía girar como un tocadiscos antiguo. Hablaba con el, le sacudía el polvo, le limpiaba las legañas y le soplaba como a el le gustaba en sus orejitas. El corazón de Manuela era muy agradecido y con tanta atención no podía resistirse a contarle aquellas cosas que Manuela no podía saber por si sola.

Un día le contó que su amado ya no lo era. Y se fue corriendo al supermercado. Esta vez no para ella, sino para hacerle un regalo a él, que nada sabía aún. Así fue como primero le dio el regalo y luego las palabras “ya no”. Lo mas increíble es que el chico quedo mas sorprendido por las fresas que por el rechazo. Así era Manuela, previsora y precisa. Una mujer que quería ser dos, pero no siempre ni de cualquier manera. Debían darse los encajes y las alteraciones justas.

La última vez que Manuela amó tuvo un desperfecto. Es decir, se llevo muchas tardes sin hablar con su visceralidad. Y llegó la noche y el amado. Luego los besos de pan de la mañana y de nuevo la tarde en silencio. A la segunda noche el corazón de Manuela, aprovechando que ella dormía, salió sigiloso y dejándole una nota la abandonó para siempre.


Querida “Ma”:


Si tu no escuchas yo no hablo.
Si yo no hablo te vuelves mayor y yo quiero a la niña que me sopla y que me enternece con sus caricias incluso cuando estoy lleno de espinas.
No veo razón para quedarme. Latir por latir nunca fue un trabajo que me causara ninguna satisfacción y me ha contado el corazón de tu amante que esta vez quizás se quede contigo un tiempo. Me siento desplazado, lo admito. Como corazón que soy, necesito las tardes para hablar. Te enviaré señal de dónde estoy por si me necesitaras un día. Después de todo, seguiré siendo por siempre el corazón de Manuela. Ya no tienes preguntas, ya no. Pero yo tengo respuestas. Estaré para ti cuando las busques. Y tápate, que no vea ningún humano que amas sin corazón. En el agujero, pon por ejemplo, alguna manzana, quien sabe si no te ayudara más que este pobre trozo que soy.
Te echaré de menos en las tardes.


uno en la noche,

uno al despertar,

uno soñando una mitad

uno asustado,

uno y su dolor,

uno queriendo ser dos


Noa (Uno queriendo ser dos)