jueves, 25 de febrero de 2010

Recetas para Principi-antes


“Pan y graná, sabe usté…y por la noche a poné la olla”

Prometo que es una frase verídica. La charla, o mejor sería decir, el monólogo de un “casi” jubilado que equipara los malos tiempos de “cuando el hambre” con éstos de ahora en los que quizás deba seguir luchando por ese pan algún tiempo más.

“Como no había ná que comé íbamos los seis hermanos al granáo del corrá y con un poco de pan, cuando había, sabe usté (porque de mi quinta había muchos… pero muuuchossss que no tenían ni pan durante semanas…) pues estábamos listo pa tó er día”

Con unos ojos brillantes como los cristales de aquellas granadas, don yonoséquién relataba a su compañera de autobús una antigua batalla que ahora no le parecía tan lejana. Es lo que tienen las heridas. Nunca cierran del todo. Y yo, que nunca pasé hambre salvo a voluntad propia (y por poco tiempo; no tengo voluntad alguna para el ayuno) me pregunto cómo será no sólo pasarla cuando niño, con todos los estragos que eso conlleva, sino cómo será sentir el temor de volver a pasarla en la vejez cuando ya nadie te quiera para trabajar pero tampoco te llegue para vivir una pensión que tiene todas las vistas de convertirse en utopía.

“Menos mal que mi madre era maga, sabe usté. Con ná y meno consiguió que no muriéramo ninguno. Y mira que estábamos canijos..eh. Pero una madre en aquella época era capaz de hacé con unos pocos garbanzos una carrera universitaria, fíjese lo que le digo… Hace dos años ha muerto el último de ellos, de mis hermanos, y todos por culpa del colesterol, de la diabetes… y qué sé yo. Cómo es la vida… no morimos de hambre y sin embargo…"

La compañera de asiento, joven y seguramente a régimen estricto ahora que se acerca la primavera, apenas levantó la mirada ante aquél hombre, lustroso y aún apuesto. Seguramente ve muy lejos ambas cosas… los años del hambre y los años donde el miedo comienza su procesión callada. Y se bajará del autobús quejándose de un viejo pesado que contaba batallitas. Sus amigos la comprenderán aunque quizás no tanto su padre, que andará en un universo paralelo con aquél desconocido.

"Ya le he dicho que mi madre era la mujé más lista del planeta… pues mira hija… resulta que ella sabía que durante el día casi no habíamos comido y que sonándote las tripas no se puede dormí. Ella ponía la olla por la noche (en mi pueblo poné la olla era hacé un potaje con lo poco que hubiera… entiendes, ¿no?)… pues allí nos sentábamos los nueve: mis seis hermanos, mis padres y mi abuela la probecilla, delante del platito caldoso con un puñáo de garbanzos y alguna vez un trocito de bacalao pa repartí. No es que aquello nos quitara el hambre pero al tener algo calentito en el estómago nos acostábamos y dormíamos como unos benditos. Y tó gracias al ingenio y sabiduría de las mujeres de aquél entonces…"

La muchacha pulsa su parada y cierta angustia se refleja en el rostro de aquél hombre. No sólo el hambre le preocupa. Ni tampoco es sólo la incertidumbre de cómo hará para trabajar casi dos años más, hasta los 67, para poder jubilarse si apenas se aguanta de pie de tantos años subido a los andamios. Es quizás el hambre de otras cosas. El hambre de entender la muerte antes de tiempo; de los días donde come una lata de atún a pesar de tener el frigorífico repleto. La poca ternura que contempla en el movimiento de los jóvenes y qué poco de su madre ve en ninguna mujer desde que murió la suya. Es el hambre de la magia lo que le acecha. Él, que no tiene estudios, nunca le niega una pequeña conversación a su prójimo, tal y como vio hacer siempre a la gente de su pueblo.

Estoy segura de ello a pesar de no haberlo visto.

“Ten cuidao con los charcos cuando te bajes, hija, que desde que está lloviendo en Sevilla, se está llenando los ambulatorios de gente con cosas partías…”

La puerta del bus se abre. La chica dice un “hasta luego” que parece un portazo. Don yonoséquién y yo nos encogemos para resistir el golpe. Y cuando parecía que la desesperanza iba a comerme viva, el conductor se gira, me sonríe cómplice y me llena de puntitos verdes como los de los semáforos.

Acto seguido me cambié de lugar para decirle a yonoséquién que en mi pueblo para poder dormir calentitos, las abuelas preparaban unas “poleás” con harina, agua y la poca azúcar que podían conseguir. Porque si las madres eran Magas… las abuelas eran las Hadas Buenas de los cuentos, que sabían que un niño duerme mejor con algo dulce en la barriga.


Receta de Poleás


Ingredientes:


Aceite de oliva para freir el pan
Cuadraditos de pan fritos picatoste
Matalahúga dos cucharaditas (anís verde)
Canela en rama 
Cascara de limon
Azúcar cinco cucharadas
Harina cuatro cucharadas
Leche tres cuartos
Canela molida al gusto

Elaboracion

Se fie el pan en el aceite de oliva y se reserva. Poner en un recipiente un chorreoncito de aceite de freir el pan,  añadir la matalahúga en granos, la leche, la piel de limon y se pone al fuego. Antes de romper a hervir quitar la mayoria de los granos de matalahúga con un colador, no importa queden algunos, añadir la harina, el azucar y remover hasta que espese una vez espeso añadir el pan frito remover y poner en platos añadir por lo alto canela molida.


No debe de quedar muy espeso ya que despues estara muy duro. Dejarlo espesito y que el último cuajo lo haga en el plato

lunes, 22 de febrero de 2010

Matices

Foto: Madame Guignol



Tiene la luz
esa costumbre amarilla
de sonreírse

Aniquila sin culpa. Olvida la tarde


Qué será de mi mano
cuya noche entretejía
un oasis para el cuerpo


No me miro por temor a iluminarme
o deshacer el trampantojo
de la boca .......... en alas


Si en la duda no vuelo
...........................si te  (ME)  dimensionas
es mejor cuando los astros


Pongo a remojar el día
que despinta en intenciones
como mal tejido que no debí comprar


Antigua transformación la del alma en otra cosa

lunes, 15 de febrero de 2010

De Certámenes y Letras

Siempre es mejor comenzar por el principio.

Así pues, publico en el blog la carta que estaba esperando el Fallo del V Certamen de Poemas y Cartas de Amor RUMAYQUIYA para que todos podáis leerla. Como ya sabéis estaba finalista entre 275 trabajos y bueno, este año tampoco ha podido ser y me he quedado sin el primer premio. De cualquier modo, estar finalista  por dos años consecutivos es un logro que por supuesto me hace feliz. En cuanto Ana o algún miembro de Itimad me envíen fotos, prometo ponerlas. En http://www.itimad.org/ podréis ver en breve toda la información detallada del acto y fotos tanto de las entregas de premios como de la portada del libro que se publica cada año con los semifinalistas, finalistas y ganadores del certamen. El dinero de la venta de los libros, de la revista homenaje a Miguel Hernández de Itimad y de los claveles que no se repartieron en esta ocasión, será enviado a las víctimas del terremoto de Haití. Os dejo con la carta. Espero que os guste

             Raimundo Madrazo - Carta de Amor.


Amor   Tri - Par - Tito

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1.- Tri

Hola cariño…Pudiera ser que estemos un tiempo sin vernos. De ahí mi necesidad de escribirte esta carta. Ya sabes que yo odio eso de los “mails”. Donde se ponga la letra y el papel que se está impregnando en este instante con mi aroma, que se quiten esas pantallas de luz mortecinas ¿No crees, amor? Al estar leyendo ahora mi carta, estarás tocando algo que ya estuvo en mis manos. Sé que no entiendes muy bien que no quiera tener un móvil. Son razones románticas; sí, sé que sería más cómodo para los dos que cada noche habláramos un rato, estemos donde estemos… o que cada tarde me pudieras enviar un mensaje, ¿”sms” le llamas, no?, pero entonces no podría saltar con la posibilidad de que en los pocos instantes que estoy en casa, suene el teléfono y sea tu voz la que me transporte a otro mundo posible. Esta carta será corta, mi vida. Las obligaciones me llaman. Hoy ha sido un duro día de trabajo y apenas me aguantan los ojos. Sólo decirte que sigo aquí, que soy “tu cachito” y una mujer que descubrió que lo era con tu primer beso. Escríbeme, porque así estaremos tendiendo un hilo invisible por el aire y un día lo agarraremos fuerte para estar juntos. Miles de besos. Hasta pronto.
(Nota para borrar: enviar a Juan mañana)

2.- Par

¿Cómo estás amor mío? Sé que hace mucho que no nos vemos. Por eso te escribo esta carta. No me riñas por no querer saber nada de las nuevas tecnologías, ya sabes que me parece algo frío. Prefiero mil veces pocas palabras separadas en el tiempo, pero que tu mano haya escrito dejando la huella de tu olor, que miles de mails que con terminan por dejar de sorprendernos ¿No crees, amor? Al estar leyendo ahora mi carta, estarás tocando algo que ya estuvo en mis manos. Sé que no entiendes muy bien que no quiera tener un móvil. Son razones románticas. Para qué quieres tenerme siempre localizada si luego tendré que decirte tantas veces que no puedo hablar, que me llames más tarde… o incluso si me envías un sms, no habrá forma de que encuentre el momento de responderte… Ya sabes que mi vida es agotadora, que no tengo tiempo ni de respirar. Sin embargo una carta… eso sí me obliga a sentarme y sentirte… No hay comparación. Esta carta será corta, mi vida. Las obligaciones me llaman. Hoy ha sido un duro día de trabajo y apenas me aguantan los ojos. Sólo decirte que sigo aquí, que soy “tu isla” y una mujer que no ve el día de tenerte en sus brazos. Escríbeme, porque es la mejor forma de ayudarme a salir de este mundo gris de la oficina. Prometo fabricar junto a ti una casa llena de colores.


(Nota para borrar: enviar a Marcelo el miércoles)

3.- Tito


Por fin puedo estar contigo… feo. Es probable que no te esperes esta carta y que ahora tengas los ojos brillantes de pura emoción. Así quiero imaginarte, vida mía. Sé que hace mucho que no nos vemos. La semana próxima puedo ir a verte. Y lo mejor es que podría quedarme mucho tiempo allí. Me he pedido vacaciones indefinidas. Siento no haberte avisado antes, pero no tenía claro si podría “deshacerme” de un par de obligaciones que me traían loca. Son cosas añadidas al trabajo. Ya sabes… líos en los que una se mete y luego no sabe cómo salir. Incluso te diría más, no quería salir del todo, porque nunca se sabe si no harán falta cosas de las que nos desprendemos. Es mejor guardar algo para el futuro. Así que, he encontrado la forma de poder estar contigo, sin que esas dos cuestiones se vean mermadas, sino todo lo contrario. A mi vuelta, si la cosa no saliera bien contigo, tendría al menos algo de lo que ocuparme y así el dolor sería menos intenso. Pero no pensemos ahora en eso. En el reverso de esta carta te dejo mi número de móvil. Lo compré esta tarde ya que tanto insistías. No me riñas, quería darte una sorpresa. Ahora estoy libre para amarte todo el tiempo que el amor perdure. Sea como sea, el viernes próximo estaremos juntos. Te quiere, tu sirena.
(Nota para borrar: enviar a Tito hoy mismo sin falta)

Carta finalista de Carmen Valladolid en V Certamen de Poemas y Cartas de Amor RUMAYQUIYA


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El acto de ayer fue bello sobre todo porque las palabras fueron alimentadas con una música que nos envolvía, tanto en la guitarra de Pepe Sabin como en el piano y la voz de Álime Hume. Después de una doble maratón para poder llegar al centro y de un frío apenas sufrible en Sevilla, el calor de las letras y sus emociones nos reconfortaron bastante.

A mí particularmente, me reconfortó que mi amiga y compañera de Itimad Ana Villalobos obtuviera el primer premio en la modalidad de Poesía. (Os dejo una foto de un periódico Diario de Sevilla con la noticia). Mi Enhorabuena a Ana.

Tengo que añadir además, que tampoco he ganado en el I Certamen de cartas de amor "En amor a dos" de Arucas (Canarias), pero que de nuevo quedar finalista me hace feliz. (no tanto como ganar, claro, jeje). Gracias a todos los que me habéis votado.

Y bueno... que no está mal para el mismo finde, quedar finalista en dos concursos de cartas de amor, ¿no? 

Besos a todos.