lunes, 26 de abril de 2010

Disfrutando del VII PREMIO DE CARTAS DE AMOR "RIBERA DEL FRESNO" - BADAJOZ

A partir de la llamada desde la Radio de Ribera del Fresno para decirme que mi carta “Canto a la Imagi-NA-©-CIÓN” era la ganadora, ya no pude parar de sonreír. Estaba deseosa de conocer el pueblo, sus gentes, sus comidas… todo eso que tanto me gusta cuando voy a lugares que no conozco. Y que este texto en concreto hubiera ganado un premio me satisfacía enormemente. Os cuento un poco:

Había Luna llena. Una llamada de teléfono y una petición. Tenía que leer en la calle Sierpes de Sevilla con motivo del Día del libro de 2009 ¡Nada más y nada menos que en la calle Sierpes!, pensé. En la calle Sierpes se conocieron mis abuelos maternos. Ambos paseaban como solían hacerlo en aquellos tiempos los mozos y las mozas. Y lo curioso es que siendo del mismo pueblo (Puebla de Cazalla – Sevilla), no se conocían. Vinieron a trabajar ambos a la ciudad y allí fue donde se fueron fraguando los primeros proyectos para que muchos años después, su primera nieta (yo misma) estuviera leyendo en esa misma calle Sierpes, una Carta de Amor titulada “Canto a la Imagi-NA-©-CIÓN” y casi justo un año más tarde, en este Abril de 2010, esa misma Carta de Amor, ganara el VII PREMIO DE CARTAS DE AMOR “RIBERA DEL FRESNO”.

Me estaban esperando con un Ramo de Rosas Rojas encima de la cama. Me habían reservado la Suite. Bueno… “nos habían reservado”… porque al ser el premio para dos personas…

Estuvimos charlando y tomándonos algo allí mismo, en la Hospedería Trattoría Posada Nostra, que es donde disfrutaríamos de la noche, la cena, el desayuno… Todos fueron muy amables, simpáticos y atentos. Y me llevé la sorpresa de que entre las personas que me recibieron (Lola, Rosana, Juan Francisco, Manuel, Domenico…) se encontraba una niña de 8 años, la hija de Lola, que se leyó mi cuento Don Papeles allí mismo mientras los mayores charlábamos. Y no sólo eso, sino que la Carta que yo llevaba impresa con sus dos ilustraciones de jirafas de Turcios, el ilustrador, también fueron a parar a sus manos. Qué mejor cosa puedo pedir que unos ojos de niña para que contemplen ese cachito de mí que sale en cada texto. Ha prometido hacerme un comentario por escrito y lo espero ansiosa. Igualmente quise que mi poemario “Trujamán” estuviese en la biblioteca del pueblo y lo doné con una dedicatoria para todos los lectores y lectoras de Ribera del Fresno. Es mi forma de agradecerles la atención que han tenido y una forma de compartir las letras. De seguir compartiendo mundos posibles.

Del pueblo podría nombrar todos los lugares por donde nos llevó Juan Francisco, (aunque casi prefiero que veáis las fotos para no alagar mucho este artículo) el director de la Radio, que hizo de guía turístico durante toda la tarde del sábado. Agradecemos su esfuerzo y amabilidad. El entorno en sí es precioso. Las grandes fortunas que llegaron al pueblo, han dejado un legado de Casas Palacios y enormes viviendas, que son una verdadera maravilla. La misma Posada Nostra donde nos alojábamos es una casa-palacio del Marqués de la Corona del siglo XVIII, restaurada y acondicionada como casa rural y de comidas que sigue los criterios y filosofía del movimiento “Slow”

El lugar, la habitación, el patio, los dueños… la comida (¡madre mía!, fue una cena que casi nos mata de cantidad y calidad… nos tuvimos que desabrochar todo lo abrochado para poder seguir degustando manjares). Es un lugar tranquilo, bello, con un gusto exquisito y armonioso. Os aconsejo que alguna vez os acerquéis. Merece la pena conocer el lugar y sus dueños. Unos chicos encantadores que os harán la estancia muy amena y confortable. Tienen espacios para reuniones y charlas. Están abiertos a encuentros de poetas y recitales. Yo creo que el lugar es ideal para pasar unos días de forma tranquila como bien aconseja ese movimiento al que creo que me apuntaré de lleno… el Slow.


Me gustó mucho la Casa de la Cultura, con un enorme patio desde el que se ven campanarios, olivares, cernícalos y un molino antiguo de viento. Vimos la exposición de pinturas de Daniel Rivas, un pintor autodidacta cuyos cuadros son entre sí tan diferentes como las técnicas empleadas. Todos llaman la atención por algo: el color, el motivo, las texturas… Yo me quedo con unos molinos que veréis en las fotos (en ese cuadro sentí que me transportaba a otro tiempo…). Estuvimos también viendo el documental que tienen sobre la zona en el Centro de Interpretación. El hombre que nos atendió fue tan amable que hasta quiso hacerse con la carta ganadora para leerla.

Luego la pesquera…. Nada más llegar, el clamor del agua, unas auténticas cataratas que me hicieron echar de menos mi mar. El de Matalascañas, pero también otros mares ruidosos o desconocidos. El mar, la mar…. como decía Alberti. Qué sería de la vida sin agua. Tienen el privilegio de tenerla allí. Y con las lluvias de este año, tanto los pilones como la pesquera están rebosando de agua. Fue bello sentir el sonido y daban ganas de bañarse. Por lo visto antes sí que se podía. Y por último en la noche, un parque pequeño, muy coqueto, que corre junto al agua. O… esa era mi sensación.

Para terminar, mis agradecimientos: A Lola, concejala de cultura y a su hija. A Rosana, bibliotecaria. A Juan Francisco, director de Radio Ribera. A Manuel y Doménico, dueños de la Posada Nostra. Espero no dejarme a nadie por detrás.

Ha sido muy bonito que un canto a la imaginación sea premiado.

Un beso a todos y regad esa planta que es la cultura… que no le falte el alimento y crezca y crezca… como la judía mágica. Ojalá en cada premio que se entrega hubiera siempre cercanía y calor humano como yo he sentido allí.

Las fotos:

Os dejo algunos enlaces:

Hospedería Trattoría Posada Nostra

Periódico Hoy Extremadura (Noticia)

Periódico: Región Digital – Tierra de Barros (Noticia)

Ayuntamiento del Fresno (Noticia y Carta Publicada)
http://ribera.dip-badajoz.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.32/relcategoria.378/chk.25f7e53bbc7142a663c40aa42c95673b.html

Sobre la exposición de Pintura de Daniel Rivas Santos

Imágenes que inspiraron la Carta. Ilustrador “Turcios”






domingo, 25 de abril de 2010

Noches de Tenedor

“En algún lugar, bajo la lluvia, siempre habrá
un perro abandonado que me impedirá ser feliz”
Jean Anouilh

Uno se dobla todo lo que puede
tratando con la bestia
agarrándose fuerte el pecho
o las tripas


Y se hubiera querido almacenar matrices
Mapas
Cajas de colores o sonrisas
para instantes donde la muerte avisa
.
Uno nunca sabe por dónde arreciará el cuchillo
ni en qué momento odiaremos las costillas
Tampoco de dónde o para qué
urgimos fetal-mente
el útero de nuestro cuarto


Sí se sabe que se sangra
que andamos contra-hechos o contra-todos
y que nadie puede amar
con metal hincado en el ombligo


Casi siempre es en lo oscuro
Terremotos
Huracanes
Y el delirio que deja la ofensiva
.
.
Uno siempre espera el batir de los párpados
como para   met(a)mor-forsearse   por dentro
y en el otro
y más
............más
.....................más


Para cuando llegan las bajas y los números
la vida derramada se ha podrido
y sólo son felices los gusanos


Pero se duerme
como si la voz guadaña
quedase dentro de los cajones
o el horizonte fuera apariencia


No tiene tono el amanecer
aunque quisiera saltar a la comba
para no olvidar nunca la canción del barquero

Ilustraciones: Albert - http://trimegisto-mundohermtico.blogspot.com/

lunes, 12 de abril de 2010

Retahíla de A-2A-2 - Nutrientes




Todos los amigos de Aparicio Talavera habían recibido alguna vez un bolígrafo como regalo. Y eso no tenía nada de particular si no fuera porque los enviaba envueltos en hojas de acelgas. Ante las preguntas de todos ellos, Aparicio sólo encogía los hombros y pronunciaba “Vitamina A”, y seguía con sus quehaceres.

En la última entrega de uno de sus famosos bolígrafos, la pregunta fue diferente:

- Gracias, pero… ¿Por qué has metido un bolígrafo en mi regalo? Con lo bonita que es mi hoja de Acelga ¡Vaya ocurrencia! - dijo la amiga.

Y Aparicio Talavera la miró con los ojos más grandes que pudo sostener mientras susurraba, “Para que la Vitamina A no se sienta sola” y la besó para despedirse hasta la tarde siguiente. Sin duda, Micaela Serradilla, sería su compañera.

viernes, 9 de abril de 2010

Gané el VII Certamen de Cartas de Amor "RIBERA DEL FRESNO" con "Canto a la Imagi-NA-©-CIÓN"

De nuevo una alegría. Me llamaron el miércoles para leer mi carta por la Radio Municipal de Ribera del Fresno, ya que desde el 5 al 9, se leían las cartas participantes en este concurso. Y ayer me volvieron a llamar pero para decirme que era ¡¡¡LA GANADORA!!!

El premio consiste en una noche para dos con cena incluida y en régimen de alojamiento y desayuno en hospedería trattoría “Posadanostra”, de Ribera del Fresno (casa-palacio del Marqués de la Corona del siglo XVIII, restaurada y acondicionada como casa rural y de comidas, que sigue los criterios y filosofía del movimiento “Slow”). Y os puedo asegurar, que una vez vista por internet, estoy deseando ir a disfrutar mi premioooooo.

Esta carta la escribí el año pasado para el día de libro y la leí en la calle sierpes de Sevilla, junto a mis amigos de Itimad, mi hermano daniel, algunos amigos más y los transeuntes que iban pasando. La colgué en el blog en su momento, pero hoy quiero repetirla dada mi alegría. Espero que no os importe.

Tengo que darle las gracias a Turcios, estupendo ilustrador que me cedió sus imágenes en las cuales basé parte de la inspiración para escribir este Canto-Carta que sigue su defendiendo que todo es SIEMPRE POSIBLE. Incluído regalar La Luna.

Besos



Canto a la Imagi-NA-©-CIÓN


Ilustraciones de:


Querido Inocencio:

Cuando me preguntabas hasta dónde te quería, yo siempre contestaba “¡Hasta la Luna!” Ensimismado en tu propio querer o quererme, hacías como si mis palabras fueran sólo viento y volvías a preguntar pasadas unas horas. Y yo repetía: “¡Amor mío, te quiero hasta la Luna y más allá!” Luego tu olvido. Me he llevado pensando en esto mucho tiempo. “¿Podría hacer que mis palabras tuvieran más consistencia en tu corazón?” Y sobre todo me urgía que no siguieras insistiendo y me pidieras que te quisiera, por ejemplo, hasta el sol… Porque de seguir así, luego me pedirías que te quisiera hasta una galaxia de la que no sé el nombre y mi amor se convertiría entonces en un amor que quiere de forma abstracta. No poner nombre ni límite al amor, querer por constelaciones o agujeros negros que todo se lo tragan, no me pareció en aquel momento algo sano para nuestra relación.
 
Fue así como me decidí una noche a subirme a la azotea. Después de contemplar un rato aquél cielo de nuestras fantasías, miré con asombro y como si lo hiciera por primera vez, aquella luna tan blanca, tan de luz. Me fui …E…s…t…i…r…a…n…d…O… víctima de mi desazón y creo que ella quiso hablarme, que de alguna forma intuía mi incertidumbre y buscó durante unos instantes la forma de comunicarse conmigo. O eso creí al verle un ojo medio cerrado que yo de inmediato asumí como un guiño. Como tú me haces cuando algo te agrada y buscas mi complicidad. Justo así, amor. En aquél guiño yo sólo vi una señal de aprobación, un “Te doy licencia, estoy contigo”, porque imaginé que la luna estaba un poquito harta de tanto ser utilizada. Hasta me dio tiempo a reflexionar sobre una cuestión: “!Había días donde yo no te quería nada; absolutamente nada! No podía ser mi amor constante, mientras la luna se apagara por unos días y todo el cielo fuera negro.” Y lo que es cierto es que yo no mentía. Si te decía que te quería hasta la luna es porque era cierto. Ninguna culpa tenía yo de que ella algunos días decidiera no estar. Menos mal que tú de esto ni te dabas cuenta, pero claro, quizás por eso te llegaba la duda y preguntabas tantas veces lo mismo. De alguna forma intuías que el amor esos días, vagaba por el espacio sin encontrar dónde posarse”
 
Ya no tuve tiempo de nada más. Hice lo que tenía que hacer. Perdona, mi vida, si te sorprende encontrarte esta carta y más aún, LA LUNA sobre tu cama. Necesito que por fin creas en mi amor y nunca más me preguntes hasta dónde. En este acto sólo pretendo que nuestra vida no caiga en la vulgaridad ni en necesitar cada día de retos que sobrepasen la estratosfera. No quisiera que explotáramos como globos.
 
Simplemente, te quiero.

Sin medida.
 
PD: Me llevará días recuperar mi aspecto normal. Ya sabes que me encanta que me beses el cuello, amor, y en este momento, dada su longitud, sería un trabajo agotador.