jueves, 21 de agosto de 2008

Barro


Desde ahí tu aliento es vida. Mi cuello parece una brizna al borde de un río. Me meces con susurros. Robas al viento su poder. Me lo entregas en caricias. Y sé que andas cerrando los ojos para embriagarte más con mi olor; que yo voy cerrando los míos para guardarte sólo en la piel. Que el recuerdo arroje ahí su ancla. En la zona donde tanto te gusta deleitarte.

Cuéntame secretos, amor. Ven y dime esas maravillas que a otros parecen no importarle. Háblame del cosmos, de cómo el agua se parece a la sangre. De los grillos que tú dices entender. De todo eso que nunca hubiera imaginado cercano. No importa el idioma que uses porque sólo hay uno para los momentos de los cuerpos.

Dime secretos. Halla mis páramos donde humedecerte y crearte. Apenas rózame. Porque cuando sé que estás llegando, en ese preciso instante de saberlo, mi cuello se deja caer como si fuera de barro y me preparo a recibirte. No me toques aún. Espera.

Espera que tu vaho me ponga la piel erizada. Sigue sin hablar de grandes cosas. Sólo pequeñas palabras: tú, yo, luz… letras sueltas que nadie entienda. Nuestro lenguaje para las caricias. Detente ahí, donde el pulso te llama. Pósate con la suavidad de una hoja madura. Estreméceme.

Me dejaré seducir si me tapas la cara con las vendas suaves de la noche. Ven. Cúbrete tú también el rostro. Que el mismo tejido nos acune. Insuflémonos como únicos habitantes de la vida. Nutrámonos de roces, de labios y palabras. Quiero ver cómo nuestros cuerpos comienzan a formarse y nos van creciendo algas, corales… y quién sabe si piernas para buscarnos.

Por ahora, ven. No dejes de posarte como una libélula en busca de agua. He preparado tu cobijo. Mi cuello es tu casa. Que tus palabras sean bálsamo y al girarme buscando tu boca, letra a letra, pueda pronunciar tu nombre.

Nacerte desde mi garganta donde ya habrán florecido tus caricias. Sigue apoyado en mí, deletréame la vida para que pueda digerirla. Y ven. Ven siempre a mi piel como un ave a su nido al caer la tarde.


2 comentarios:

ade dijo...

- Gracias por tu visita. En cuanto a tus formas de expreción me quedo sin palabras y con un montón de fuertes sensaciones. Es magnífico, profundo, viseral, es puro arte. Bsos. Ade

Madame Guignol dijo...

Gracias a tí, amiga.
Tus palabras me sonrojan como cuando niña y enseñaba mis poemas un tanto románticos a mis padres. En aquél entonces sabía que ellos eran expertos en el amor y eso me ponía el listón muy alto. Ahora, cuando otros escritores se estremecen con mis letras, vuelvo a sonrojarme ya que seguro muchos de ellos entienden mejor de ellas que yo misma.

Compartir emociones. Pura vida.
Gracias Ade. Un abrazo desde estas vísceras que aman tanto a la vida y a sus seres.