miércoles, 13 de agosto de 2008

Otras Vidas

Detrás
como no queriendo
estar
tengo peces negros
que se nombran míos

yo no conozco a ninguno

cuando me hablan
siento
pesadumbre y
algo parecido a la flama
con rumor de tábano

no sois parte mía
digo
y la voz llega ronca
apagada
casi hueca

desde ayer
uno viene siempre a mi lado
y se contonea
orgulloso de serme
los otros al fondo
Nadan

si fui lago
no lo entiendo
mi recuerdo es sólo arena
ya no existe su humedal

los peces me ajenan la mañana
me cantan
se sumergen
hablan de la vida
preguntándome hasta cuándo

no os quiero
digo
y me tienden una letra
que flota sobre el agua
hasta hacerme con las ondas
el nombre que yo soy

en la tarde
uno me ha saltado desde el ojo
y ahora vive entre mis senos
para así hablarme
dice
de las cosas de los peces

me miro sobre el agua
buscándome las branquias
una aleta
quizás
que me guíe en la deriva

Delante
sin saber que estoy
me mojo las manos
y contemplo las escamas
olvidándolo todo

desde la noche hablo
con la brisa
y el idioma de las charcas

busco personas-peces
que aún no lo saben


1 comentario:

Anónimo dijo...

personas pez...
y personas anfibio. frías, gélidas. se las reconoce por la ausencia de calor a su alrededor. por la viscosidad de su palabra, medida al milímetro estrecho de la cuadrícula donde reposan sus entrañas petrificadas.
hay también personas pájaro. personas gato. personas cordero. y personas lobo acorderadas.
y las mil y una variantes, híbridos y camuflajes que Natura permite y regala.
hablamos un poco de Zoología, Madame G.?

S.V.