lunes, 9 de febrero de 2009

Se nos va la Carmen

Cantigas de Amigo
II- AI FLORES, AI FLORES DO VERDE PINO - Don Denis
Antonio García Patiño
El paisano, llamado vulgarmente “Miguelillo”, había descubierto aquél día un tono nuevo de verde. Lo llamó “Verde-Pino de Doñana”. Él ya sabía que se le echaría encima toda la comunidad de pintores e incluso los que dirigen el parque. Unos porque discutirían sin parar que el verde-pino ya existía y que no era ningún descubrimiento y otros porque querrían sacar partido a la patente o al registro del nombre.

Miguelillo, el paisano, sabía todo esto y por ello sólo lo comunicó a su amiga Carmela, “la paisana”.

Carmela tenía entre manos una novela juvenil y otra de adultos. Y cuando digo que tenía entre manos, me refiero a que a veces las sopesaba sin leerlas, sólo intentaba calcular su peso. Unos días le pesaba más la juvenil y se decidía por avanzar entonces en la de adultos. Y los domingos, ya se había dado cuenta de que justo le pasaba al revés.

La paisana, Carmela, le envió a su amigo Miguelillo un correo con una duda:

“Querido paisano:

¿Cree usted que tanto árbol muerto se podrá justificar alguna vez con tanta novela escrita?
Sigo escribiendo mentalmente para ahorrar sufrimiento a los árboles hasta la llegada de su respuesta. Estoy segura de que me ayudará en este conflicto.
Un abrazo, su amiga, Carmela.”

Resulta extraño que en el mismo instante dos personas se puedan estar escribiendo sobre un mismo tema y que al darle al botón de enviar, ambos reciban un correo de forma simultánea, pero sucedió. Entre la paisana y el paisano, pasaban a veces cosas de esta índole. Y reían pensando que era cosa de la tierra.

Miguelillo había escrito:

“Querida Carmela:

El Mundo no debe desperdiciarte entre DIN A-4 talados. La Vida necesita que colorees en verde-pino de Doñana, todos los DIN A-4 que tu dedo y tu ojo te dejen con comodidad y disfrute. Que te lea todo el Mundo.
Un abrazo, el paisano.”

La paisana se miró las manos. Miró ese dedo sólo al que se refería su amigo. El dedo con el que pasaba las páginas. Luego vio el reflejo de su ojo en el cristal de la ventana. Brillaba más que el otro. Y era lógico. Desde hacía años por un accidente, Carmela tenía un dedo ortopédico y un ojo de cristal. Algo que daba un cierto toque grotesco a su aspecto pero que le confería según su amigo Miguelillo, “el glamour que necesita una escritora en estos tiempos tan poco originales”

Esa noche, la novela juvenil quedó concluida.


Su título: VER-DIN-A(4).

Como no podía dormir, la paisana se decidió por enviar la novela a dos concursos por Internet y una editorial. También a su amigo. Se acostó de madrugada soñando con un país desconocido al que ella llegaba y donde se escribía directamente en los árboles. Las letras subían por el tronco y brotaban las palabras en las ramas. Los frutos salían en forma de poemas, caligramas o pastas para novelas. En las semillas caídas al suelo, salían las páginas numeradas para que al recolectarlas, se pudieran montar los libros. La sacudió el sonido del teléfono.

------- Diiigaaaaa
------- Buenos días, ¿es usted Carmela “Verde- Pino”?
------- Si, sí… ¿quién es…? - dijo, sin recordar del todo que la noche antes había optado por ese seudónimo en homenaje a su amigo.
------- Soy Romualdo, de la compañía “Las Editoriales Despiertas” ¿Podríamos encontrarnos para charlar sobre su novela esta tarde? Estamos interesados en publicarla.
------- ¿Cómo dice…? Si la terminé ayer… ¿Cómo sabe usted que la tengo escrita? -
Esto debe ser una broma de algún amigo, pensó, sin recordar que ella misma la había enviado.

Romualdo apareció en la puerta. La ya para entonces Carmela “Verde-Pino”, lo escuchó atenta sin abrir la boca. El director de Las Editoriales Despiertas le ofrecía lo siguiente:
1.- Publicación y merchandising completo así como distribución
2.- El 20% de los derechos
3.- El rodaje de una película y una obra de teatro. La posibilidad de un musical.
4.- Contrato para el próximo libro con adelanto del 50% de las ventas estimadas.

Miguelillo abrió aquella mañana el correo y vio en el nombre de su amiga.

"Asunto: Se nos fue la Carmen

Querido paisano:

Este será mi último correo como Carmela, la paisana. Desde hoy soy Carmela Verde-Pino gracias a tu aportación y ánimos. Mi novela juvenil será publicada y apenas fue terminada ayer noche. Así es la vida de rápida en estos tiempos. He firmado esta mañana un contrato que me parece irresistible y que te adjunto. Como verás, tengo que irme. Para que mi novela sea un éxito primero tengo que pasar por una serie de transformaciones que ellos me harán de forma gratuita. Cuando acaben con este proceso seré una escritora de fama internacional y con otro aspecto según me dicen. Todo tardará aproximadamente un año y me aconsejan que corte los lazos que me unen a todo lo conocido hasta la fecha. Por eso te escribo, querido amigo. Espero que comprendas que por fin llegó el día de mi lanzamiento y que total, un cambio más o menos no es nada sin con ello consigo por fin compartir lo que soy… o bueno... lo que era cuando escribí… porque dentro de un año, ya seré otra cosa…

Pero no te apures, seguiré siendo tu amiga siempre. Y he conseguido una cláusula especial para que me dejen conservar mi dedo ortopédico. El ojo no. Ese parece que lo perderé, aunque no me han dicho qué me pondrán en el hueco. Quién sabe si una cámara… con lo adelantados que los vi...

Miguelillo, querido amigo, no te vayas del pueblo. Tú no. Que ya ves qué cosas pasan en la ciudad en cuanto te decides a poner color a tu vida. Seré una Carmen Verde-Pino renovada y estaré quizás un poquito más sola que ahora que te tengo a


ti. Pero un día dijiste “Dios está siempre en los Pueblos, pronto lo sabrán las editoriales…”, así que no me extraña nada que un día seas tú el que reciba una visita de “ellos” ofreciéndote un sitio en este paraíso donde todo es posible y aunque diferentes, volvamos a ser amigos y paisanos.

Un abrazo de esta amiga que ya se fue"


Nota: las frases subrayadas pertenecen de verdad a un amigo que me las envió por mail. No son de mi autoría. Se llama Miguel Ángel y es paisano mío de verdad. Verdad de la buena. He rendido un homenaje a su persona, ya que su mail me sacó la sonrisa en color verde-pino, en un día que estaba casi gris. Gracias Miguel Ángel.

4 comentarios:

Francisco Cenamor dijo...

Querida Carmen, el próximo viernes 20 de febrero incluiré un breve comentario sobre tu blog en el Blog literario Asamblea de palabras para que nuestros lectores y lectoras se den una vuelta por tus textos.
Un saludo.

Madame Guignol dijo...

Hola Francisco. Qué sorpresa encontrarte por mi blog.
Gracias por ese comentario que tienes intención de publicar. Un placer participar de esa forma en un blog literario.

Bienvenido y espero pasarme por ese blog para ver qué hacéis. Tengo poco tiempo para dedicar a internet, pero buscaré un ratito para visitaros.

Un abrazo.

Gingerale dijo...

que historia más loca. Tenés magia para escribir.
La Carmela era medio despistada, se olvidó que ella le había mandado la novela a la editorial. Aunque el hecho de que la llamaran tan rápido es sorprendente. Sorprendente como tu imaginación
Te mando el link de un blog que te puede gustar (no es mío)
http://blogs.clarin.com/aqui-estoy/posts

Madame Guignol dijo...

Tener magia para escribir... Me alegra que pienses así. Y sí.. esta Carmela era algo despistada...

Mi imaginación..no creas..jeje.. que también me juega malas pasadas y algún que otro novio no la entendió del todo...

Gracias por el link.. lo miraré.

Un placer compartir y que compartas.

Un abrazo.