miércoles, 18 de marzo de 2009

Destinos

Collage de Matías Reyne



Alguien perdió su mano. Viajó semanas y cayó.
Durante días todo fue susto. Las aves no se aproximaban
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Meses después, el nido quedó pequeño. La mamá águila se acostumbró a dar gusanos y carne de forma equitativa a sus polluelos. La mano comía con un poco de escrúpulos.

Un año más tarde contempla como otros hermanos nacen y poco después vuelan y se van. La mano mira su espalda y nada. No hay asomo de alas. Pero está decidida. En las próximas clases de vuelo de su madre adoptiva, se tirará del nido.

Cuando formaba parte de un hombre leyó “somos lo que comemos”. Hoy lo recordó. Así que después de años comiendo como un águila está segura de poder volar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

gracias por publicar el origen de la imagen

Matias Reyne

Saludos desde Chile