lunes, 23 de marzo de 2009

mie-2


Ayer vi a una niña delante de un tigre que, en vez de salir horrorizada, dijo “¡qué mono…!”, convirtiéndolo así en otra especie, o quizás restándole importancia.

1 comentario:

Elissambura dijo...

Madame! cuando era niña, de unos 4 o 5 años, me llevaron al circo. LA fila era larga y me solte de la mano, o me aleje de la fila... no me acuerdo.
En ese tiempo los circos todavia tenian pobres animales aburridos en exhibición. Yo me acerque a las jaulas, vi que la tigresa dormia pegada a los barrotes y sacaba una pata hacia afuera, y, sigilosa, me abrace al cuello del bicho! Yo feliz, chocha de la vida! los demas asustadisimos! el tigre se iba a comer a la nena!... pero no.
Me levanto a upa un sr. del circo y me llevaron con mis papas.
Duro minutos... duro segundos, no se. Pero yo puedo contarle, mi amiga Madame, que un dia abrace a un tigre! que Olia a gato rancio, era suave y mullido... y no me comio...