jueves, 12 de marzo de 2009

Se buscan CADÁVERES

Ilustración enviada para este cuento por J.Luís Navarro
Cuento Finalista en el Concurso "El canto de las Sirenas" de microrrelatos


SE BUSCAN CADÁVERES
 

de vientre poco hinchado y olor soportable, leyó en un periódico que parecía invocarla. Cadáveres para estudios anatómicos. Margarita anotó los datos en su agenda. Reunía el requisito.
Desde ese día Margarita tuvo su sonrisa florecida. Leía cada mañana la dirección donde debía dirigirse; tachaba y anotaba en la página siguiente razonando para sus adentros que daba igual un día que otro, si total ya estaba muerta y por fin tenía un plan. Nunca lo creyó posible. Cuando iba de viva su rumbo nunca fue seguro. Qué bien que hubiera muerto.

Margarita compraba, se preparaba ricas comidas, se vestía cada día con más colores y seguía su ritual de tachar y anotar en el diario el día exacto para donar su cuerpo a la ciencia. No veía mal postergarlo: si su cuerpo tenían que verlo numerosos estudiantes de ojos lascivos e inquietos, quería ser una muerta bien guapa de contornos redondos. Si se presentaba flaca la rechazarían. No imaginaba para qué iban a querer a un cadáver con las carnes pegadas a los huesos. Así no se investiga bien, estaba convencida. Así que ella, constante en preámbulos, compró cremas hidratantes para evitar que se le rompieran los tejidos al primer roce de bisturí: algo imperdonable. Masajeaba todas las zonas donde sospechaba estaban los órganos principales contemplándose en el espejo. Sentía un cierto cosquilleo imaginándose desnuda debajo de tantas manos y miradas.

Sólo tenía una duda. No sabía por qué parte comenzarían. Así cada día iniciaba sus masajes por zonas diferentes descubriendo un placer nunca sospechado. Le excitaba inventar monólogos internos de cada uno de sus cirujanos y adivinar que todos hubieran querido conocerla en otro contexto. Una pena, pensaban todos, que un cuerpo tan maravilloso no haya estado entre mis conquistas. Y Margarita llegaba a un estrepitoso orgasmo, que para estar muerta, no estaba nada mal.

Estaba tan guapa de muerta Margarita, que hasta le salían novios. El panadero y el chico del kiosco la piropeaban mirándole las piernas. Deseó haber muerto mucho antes. Si llega a saber que todo era tan fácil le hubiera pedido al idiota de su novio ser abandonada hacía años. Morir era ventajoso, quién se lo hubiera dicho… Y como siempre tuvo buen corazón siguió alargando la cita con la ciencia y se puso como tarea escribir un libro sobre cómo morir para pasar a mejor vida. Y reía porque por fin entendía la frase. Compartiría su secreto: de muerto se es más feliz, sentenció.

Con su manual escrito, recién firmado, se pintó y perfumó dando por concluida su etapa de muerta improductiva. El instituto de anatomía no estaba lejos. Pensó en comer. Era tan metódica que creyó que si el estómago estaba lleno, más materia para estudiar.

A las cinco de la tarde, Margarita estaba llamando al timbre. Tardaban en abrirle y se entretuvo observando el edificio. Justo al lado de la puerta leyó un cartel que decía:

HASTA NUEVO AVISO 
NO ACEPTAMOS MÁS CADÁVERES 
Disculpen las molestias
Gracias

2 comentarios:

El Infalible dijo...

buen blog.. voy a pasar otra vez!!
saludos..

Cris dijo...

jajaja!!! Me encantó!! te felicito.
Besos.