viernes, 31 de octubre de 2008

MUÉR(DE)TE


Me siento telaraña. Acopio de hilos invisibles que al agruparse parecen manto. Creo incluso que los demás me ven así. Detrás de la viscosidad. No deja de ser irónico que haya días de total nitidez. Que parezco otra cosa. Un ser espejo. Un objeto casi. Donde los demás se miran. Y se ven. En los días que los hilos no son perceptibles he dudado de mi respiración. Como si mi única misión hubiera sido dar vida a la vida (de los otros) Devolverles una imagen apropiada para que se gusten a sí mismos. En esos días, de tanto dar, me quedo hueca. El reflejo no es gratuito y el deterioro me llega pasando por la frontera de los bichos. A pesar de todo sólo tengo dos miembros inferiores. Y sonrío imaginando las posibilidades de ocho. Intuyo que algún día saldrán las antenas. Percepción estática y cazar la presa. Aunque eso llegará con el tiempo.

Soy telaraña. Detrás de la gasa ando. Voy y vengo con los ojos de derecha a izquierda. Miro al frente para ver cómo ven, viéndolos. Y detecto el rictus. Nadie quiere tocarme. Esos días no. Me convierto en pegajosa. Algo tenue que se rompe y deshilacha, que te puede atrapar por cualquier parte. Es como abrazar. Eso hago. Abrazo con un hilo invisible que de tanto ser, se hace visible. Opaco el pensamiento esos días. De telaraña todo. Hasta la luz telaraña. Yo misma, detrás, sucumbo. Ya voy siendo aquello que odio. Adherente a la piel o la ropa. Me incrusto en el pensamiento humano.

Espero la lluvia. Siempre la lluvia. Lo deshace casi todo. O lo encharca. Ninguna telaraña sobrevive al aguacero sin convertirse en plata. Hilos de plata llenos de objetivos por los que contemplar lo de más allá transfigurado. Así sí. Ahí de nuevo los reflejos. Y me usan para verse. O me traspasan para ver un horizonte distinto. Las gotas amplifican la vida. Y siendo “cosa” me voy sintiendo extraña. Como si algo latiera entre la tela y la lluvia.

Mañana seré yo. El universo entero girándome. Las gentes. Los lugares. El otro planeta de otra constelación. Seré lo que no puede ser. Comprenderé cómo sienten los objetos. Cómo los bichos se hartan de serlo. Sabré porqué hay días en que mi reflejo huye y se entretiene en volver.

Mañana. Eso sólo mañana. Hoy me siento telaraña. Alérgica a todo lo parido con dolor.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Difuntos




sin noche el jazmín
y la noche misma

la luz fantasea
abandona sombras
que ya no quiere
evita el encuentro
de la pared y tu boca
o de la mano
que la destierra

sin vida la azotea
y la vida misma

jugamos con el aroma
aquella vez
y otra
o ayer mismo
cómo saberlo

pero creímos ser azúcar
a punto de
c
a
r
a
m
e
l
i
z
a-r-n-o-s
aquella noche noche
sin la duda de sernos

con fuerza la duda
y la fuerza misma

han llegado los cuervos
y la luz ha volado
con la vida a la espalda

he inducido a las macetas
buscando el tiempo
o a ti
cómo explicarlo

los pájaros esta vez
han dado cuenta del recuerdo
y entre las hojas
sin materia la mirada
y tú mismo

No es nada de tu cuerpo

Os dejo un poema que me han regalado esta mañana. Es de Jaime Sabines y creo que merece la pena compartirlo. Espero que os guste.



No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos,
ni tu vientre,ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un grano, ni un momento:

Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.

martes, 28 de octubre de 2008

La belleza del "No"

Comparto con vosotros el inicio de un texto que me ha parecido dulce y a la vez mordaz. Es de mi amiga Coni. Os dejo el enlace donde podéis leerlo al completo:

http://depupilasyconjurosalatinta.blogspot.com/2007/12/codigo-postal.html

Imposibles

Si tuviera que enumerar cada cosa que nunca haremos comenzaría sin duda por hablar de sumergir tu mirada en mi pupila y viceversa. Seguiría con nombrar cada segundo volado fumándonos la piel. Podría ahora hablar de todas las comidas afrodisíacas que prepararíamos con una sola taza de azúcar. Puedo recordar que, algo que definitivamente no haremos será tirar piedras a orillas de un lago azul. No llamaremos al amor por su nombre, ni nos colgaremos relicarios para sentirnos más cerca. Nunca correremos al encuentro con el corazón a punto de explotar. No vamos a extrañarnos por las noches, ni vamos a escribirnos versos dedicados en papeles sueltos para perderlos en cada rincón de la casa. No limpiaremos bajo la alfombra ni colgaremos los cuadros. No podremos secarnos las lágrimas oxidadas mutuamente ni llevaremos la sal a la mesa. No nos contaremos historias ni compartiremos teorías. No madrugaremos desvelados, ni me acomodarás la almohada al cerrar los ojos. No lloraremos la misma risa. No discutiremos ni una vez. No vas a secarme la lluvia de los labios, ni voy a abrigarte aunque mis manos sean pequeñas. No va a volverse mi oído absoluto con tu voz. Ni se te va a herizar la piel con mis besos al despertar. Jamás nos emocionaremos en el cine con la misma película. Ni vamos a deshacernos al observar el hambre alrededor. No plantaremos flores en las macetas, ni regaremos de miel los desayunos. No lograremos deshacernos de los fantasmas. No protagonizaremos la última cena. No comeremos la manzana prohibida, ni buscaremos a Cain y Abel. No voy a comprarte pan tostado ni vas a ayudarme a prender la cadenita de mi cuello. No voy a sacarte los zapatos cuando caigas de sueño ni vas a quitarme el vestido cuando no pueda accionar la presilla del cierre.No, claro que no vamos a bañarnos juntos.
Continúa... (pinchad en el enlace)

FEMIGRAMA - Poesía con Voz de Mujer

Os dejo el cartel del encuentro de poesía en el que participaré los próximos días 19 y 20 de noviembre.

Este encuentro, que se llama Femigrama, estará compuesto por talleres, recitales, conciertos, etc... Toda la información está en el tríptico que adjunto. Así como la página web del encuentro y los horarios y lugares. Espero que os apuntéis a alguna de las actividades que prometen ser interesantes.

El día de la inaguración me gustaría veros a la mayoría. Es el Miércoles 12 a las 19:00 en el Centro Civico las Sirenas, en la Alameda (Sevilla) Se presenta la antología que se ha elaborado con motivo del encuentro y es posible que se regalen algunos libros a los asistentes... así me dijeron. Así que ánimo. Y además de un recital, habrá concierto.

Y los días que yo participo junto a otras compañeras son:

1º día: 19 de noviembre a las 18:00 H. en la Biblioteca del Centro Cívico El Esqueleto.

2º día: 20 de noviembre a las 18:00 H. en la Biblioteca del Centro Cívico Entreparques.
La página web del encuentro es: www.femigrama.com

Como ya sabéis todos los "delasombro" (Para los que no lo son, explico que es el nombre de mi antigua tertulia literaria), me gustaría mucho veros a todos en Entreparques especialmente, ya que nos traerá muy buenos recuerdos. Cuento con vosotros, eh.

Y por otro lado, deciros que no haré un recital pesado... sólo tengo 15 minutos que se pasan en nada... y es probable que haga mi primera Perfomance o algo parecido. De cualquier forma, intentaré que sea ameno y agradable.

Pasaré la información cuando quede menos tiempo, ya sabéis que soy constante, pero id anotando fechas... pasaré lista.

Me gustaría contar con la mayoría de vosotros, si es posible.

Hasta pronto.

Besos de invierno.

jueves, 23 de octubre de 2008

Detrás

Me ponían siempre a mirar hacia la calle. Era aburrida. Casi nunca pasaba nada. Bueno, sí. Pasaban cabras con su pastor que dejaban un reguero de bolitas negras parecidas a las canicas. Nunca pude comprobar si eran duras o si el olor intenso venía de ahí. Por alguna razón yo sabía que eran los pelos de las cabras los que olían mal. A pesar de no haberlas tocado. Desde la ventana el tacto es inútil.

Una vez pasado el rebaño, aparecían los pájaros. Se volvían locos picoteando. Y es por eso que pensé en que aquello no podía oler de forma tan intensa. Los pájaros no me parecían, por aquél entonces, tan tontos.

Había también un señor que pasaba vendiendo pan en un carro tirado por un caballo. Y unos palos largos y crujientes (de pan) que mi madre siempre me compraba y me daba a través de la ventana. El caballo, al irse, dejaba también algún regalo oloroso en la calle. Sobre las once o así, la habitación de mi madre olía a limpio, pero la calle olía a vida. Sólo yo estaba en la frontera. En ese instante me giraba y me dedicaba a contemplar lo que yo imaginaba como fantasmas.

Aparecían de repente muchos más postigos en las ventanas. La pared se desprendía por trozos y el espejo envejecía y ya no daba reflejos nítidos. Luego, de la nada, aparecían las figuras en el suelo.

Debo añadir que cuando esto empezaba yo apenas me movía y mis ojos se parecían a los dibujos de lo niños en los cuadros de mi casa. Mi madre de vez en cuando me preguntaba si estaba bien y yo tardaba en responder. Sentía miedo de que todo se diluyera. Nunca entró mi madre en este escenario y por ello no sé si hubiera podido verlo. Una mañana se coló un pájaro, y todo quedó igual, salvo por una pluma que se quedó un rato girando y que me distrajo hasta posarse.

Abajo los cuerpos si nada. Todo piel. Y yo en el vértice. Sentía que debía dejar espacio para el aire. El que ellos exhalaban. El necesitado debía poder entrar. Nunca eran gestos bruscos. Suavidad en cada pose como buenos bailarines. A mí me parecían peces blancos. Y no sabía si existían o no. Pero ellos eran peces blancos. Por alguna razón me gustaba más el cuerpo de ella. Era más parecida a los corales que veía en los libros del colegio. Sus brazos sutiles se movían como si la habitación estuviese llena de agua. Algún día lo pensé. Si no estaríamos flotando en aquél espacio y por eso no llegaban los ruidos exteriores.

Él hacía malabares como en los circos. Menos grácil, más disciplina en las piernas y la robustez que hacía que pareciera a veces un árbol.

Bellos los dos. Yo solo. Al borde de algo.

A las doce tocaban las campanas. Él se dejaba caer sobre ella con el último eco metálico. Mis peces blancos dormían.

Yo me centraba entonces en la ventana. Los postigos se convertían en dos y en la habitación comenzaba a haber sonidos de cocina. En la calle los aromas.

Mi madre me nombraba y sólo entonces, la vida de la parte de afuera de la ventana, volvía a interesarme.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Si hubiera de morir dentro de

Texto de : Jaime Sabines Gutiérrez (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; 25 de marzo de 1926 - Ciudad de México; 19 de marzo de 1999). Fue un poeta y escritor mexicano

Si hubiera de morir dentro de unos instantes, escribiría estas sabias palabras: árbol del pan y de la miel, ruibarbo, cocacola, zonite, cruz gamada. Y me echaría a llorar.
Uno puede llorar hasta con la palabra «excusado» si tiene ganas de llorar.
Y esto es lo que hoy me pasa. Estoy dispuesto a perder hasta las uñas, a sacarme los ojos y exprimirlos como limones sobre la taza de café. («Te convido a una taza de café con cascaritas de ojo, corazón mío»).
Antes de que caiga sobre mi lengua el hielo del silencio, antes de que se raje mi garganta y mi corazón se desplome como una bolsa de cuero, quiero decirte, vida mía, lo agradecido que estoy, por este hígado estupendo que me dejó comer todas tus rosas, el día que entré a tu jardín oculto sin que nadie me viera.
Lo recuerdo. Me llené el corazón de diamantes —que son estrellas caídas y envejecidas en el polvo de la tierra— y lo anduve sonando como una sonaja mientras reía. No tengo otro rencor que el que tengo, y eso porque pude nacer antes y no lo hiciste.
No pongas el amor en mis manos como un pájaro muerto.

lunes, 6 de octubre de 2008

bi-color

merendarnos
y poner a

C
H
O
R
R
E
A
R

la calma


sugiéreme
que te des-haga
o
hagamos un color
apropiado a la epidermis

que la vida invite
a besos

vendí-mi-amé
desde la luna a mi hombro
y pon mi racimo
en tu cesta

comernos sin prisa
en horizonte
de uvas con queso
quiero

seamos
gotas
que seducen
dentro de la garganta

todo
menos morir

em-
botella-
da-
mente

Burbujas


un papel en la mesa
la niña que juega
amontona vocales
y fabrica murallas

le huye el sonido
costumbre de viento
guarda-pestañas
y sorbos de risa

columpia
sus brazos
mientras la arena
se le despide

renuncia al acopio
no quiere atrapar
castillos aún
pretende la luna

se le caen
uno
a
uno
los nombres de los días

tiene al hambre en el asiento
un hombre en la línea divisoria
tres gatos que lloran como ella
y un perro que no sabe que lo es

nada por sus ojos un delfín
que cuando los cierra
duerme

un papel en el sobre
dentro, la niña
ha mezclado fonemas
como si fuera el zoológico

escucha a las fieras
al sellar con saliva
la salida
y por la boca
se le asoma un cocodrilo

me quedaré con él, se dice
ahora ya sé
cómo dar sentido
a las vocales